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Cameron predica la austeridad y trae un nuevo estilo al G-20

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Inglaterra puede haber sido eliminada del Mundial de fútbol el domingo, pero el primer ministro británico, David Cameron, puede celebrar un mejor resultado en su primera cumbre del Grupo de las 20 (G20) mayores economías desarrolladas y emergentes.

El enfoque del líder conservador ha sido muy diferente del de su antecesor, Gordon Brown, a quien sucedió el mes pasado. Cameron ha preferido lo que llama "diplomacia tranquila" frente al enfoque más estridente de Brown.

Cameron parece haber conseguido algo de lo que quería. La declaración conjunta del G-20, que prevé diferentes enfoques hacia el crecimiento económico, apoya las duras medidas presupuestarias de su Gobierno de coalición que se habían anunciado esta semana.

"Creo que el presupuesto británico se ha notado aquí en el G-20 y ha sido apreciado", dijo el ministro de Finanzas, George Osborne.

Citando el comunicado de la cumbre, Osborne dijo que el grupo había reconocido formalmente que "países con serios desafíos fiscales deben acelerar el ritmo para lidiar con ellos y, por supuesto, eso es exactamente lo que hizo el presupuesto".

Algunos habían anticipado tensiones con la Casa Blanca después de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtiera recientemente a los líderes del G-20 de que deberían evitar los errores de la década de 1930 y no retirar el estímulo económico muy pronto. Eso aparentemente no ocurrió.

EMPLEOS Y CRECIMIENTO

Según un asesor, Obama escogió a Cameron de 43 años en la comida de los líderes del sábado para alabar su acción. Los dos estuvieron de acuerdo de que sus medidas eran diferentes apuestas para situaciones diferentes. Sus metas a largo plazo, dijo Obama, eran las mismas: empleo y crecimiento.

Responsables británicos no pudieron ocultar su regocijo cuando se le ofreció a Cameron un viaje en el helicóptero de Obama, el Marine One, de vuelta de la cumbre del Grupo de los Ocho en Huntsville a la reunión del G-20 en Toronto el sábado, cuando la niebla impidió el despegue de otros transportes aéreos.

Ningún otro líder del G-8 consiguió una atención similar.

Incluso el asunto de la petrolera británica BP y los costes por un vertido de crudo en el Golfo parece no haber enturbiado el cara a cara de Obama con Cameron.