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El centro-derecha sueco busca consolidar su ventaja y la izquierda apela a la remontada

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La Alianza de centro-derecha que encabeza el primer ministro sueco, el conservador Fredrik Reinfeldt, afronta los dos últimos días de campaña electoral con una sólida ventaja que la izquierda trata de recortar con la movilización de su electorado y atrayendo a los indecisos.

Los tres sondeos difundidos hoy refuerzan la tendencia de los últimos días con entre 4,8 y 8,9 puntos para el centro-derecha y el Partido Conservador como primera fuerza en dos de ellos, desbancando a los socialdemócratas de un puesto que ocupan desde hace un siglo.

La clara ventaja de la Alianza le permitiría obtener mayoría absoluta, detalle esencial para minimizar la previsible influencia del ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), al que todas las encuestas sitúan por encima de la barrera mínima del 4 por ciento y con el que ninguno de los dos bloques quiere colaborar.

Si la campaña electoral estuvo centrada inicialmente en el empleo, los recortes fiscales, los pensionistas y las mejoras del estado del bienestar, finalmente ha acabado girando en torno a la ultraderecha xenófoba y su posible papel de "árbitro" postelectoral, aunque la inmigración no ha sido un tema.

La negativa del canal privado TV4 a emitir un anuncio electoral de SD por su contenido racista hacia los musulmanes provocó una airada reacción de la derecha danesa, con acusaciones de falta de libertad y bizantinas propuestas como el envío de observadores electorales a una de las democracias más consolidadas del mundo.

La polémica sólo es entendible dentro del contexto político de Dinamarca, donde desde hace una década impera un duro tono en el debate sobre la inmigración y donde el ultraderechista Partido Popular Danés ejerce de poder en la sombra desde 2001, garantizando con su apoyo la mayoría a la coalición de liberales y conservadores.

La "injerencia" danesa no ha provocado que en Suecia -país con mayor tradición de acogida de refugiados e inmigrantes y una política más abierta en ese área- se haya endurecido ese debate, pero sí que ha multiplicado la atención sobre Demócratas de Suecia, lo que puede beneficiarle en las votaciones.

El propio Reinfeldt, acompañado por dos pesos pesados de su partido como el ministro de Exteriores, Carl Bildt, y el de Finanzas, Anders Borg, estuvo hace dos días haciendo campaña en el sur del país, bastión de SD, y lo mismo ha hecho la líder socialdemócrata, Mona Sahlin.

Ambos han recalcado que bajo ningún concepto colaborarán con la ultraderecha y que jamás tendrá la influencia de la que goza en Dinamarca, pero la incertidumbre ante la posible ausencia de mayorías absolutas tras los comicios ha hecho surgir múltiples especulaciones, incluyendo pactos entre ambos bloques.

La radicalización de la campaña ha hecho aumentar las protestas contra Demócratas de Suecia, cuyos mítines -algunos han sido incluso suspendidos por falta de seguridad- cuentan ahora con protección policial, una situación que puede reforzar su papel de "víctima".

El avance de la ultraderecha no es la única preocupación de los tres partidos del bloque de izquierda, que acude por primera vez unido en coalición a unas elecciones, sino la incapacidad para remontar en unas encuestas que auguran resultados catastróficos, especialmente para los socialdemócratas.

Los "rojiverdes", que hace dos años le sacaban 20 puntos a la Alianza y aún en verano iban por delante, han pagado un mal inicio de campaña, desacuerdos internos y la dificultad para diferenciar su programa.

Sahlin ha planteado la campaña oponiendo la defensa del estado del bienestar a las bajadas de impuestos que representan los cuatro partidos de la Alianza y que provocarían un empeoramiento de los servicios sociales.

El problema es que son los "rojiverdes" quienes prometen mayores rebajas fiscales, 29.500 millones de coronas suecas frente a 26.700 millones (3.209 millones de euros frente a 2.904 millones) del centro-derecha, aunque la mayoría afecten a los pensionistas y pretendan corregir el desequilibrio frente a los asalariados por las reducciones decretadas por el Gobierno en los impuestos al trabajo.

A todo ello se suman las buenas perspectivas económicas para Suecia, uno de los países de la UE que más rápido está saliendo de la crisis, y la credibilidad de Reinfeldt como líder, que supera por abrumadora diferencia a Sahlin en las valoraciones de liderazgo.