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De Chanel a José Castro, París se viste de negro, se oxigena y se ríe

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De Chanel a José Castro, el Prêt-à-Porter de París para la próxima temporada invernal se vistió hoy ante todo de negro; se oxigenó, literalmente, con el modisto gallego; y recibió una inyección de energía rockera y sonriente sobre la pasarela de JC de Castelbajac.

Con Chanel, tan sólo un vestido plisado color caqui, de cóctel, elegantísimo, como todo lo que pasa por las manos del modisto alemán Karl Lagerfeld, escapó hoy a la omnipresencia del negro, a la abundancia de beige y rosas carnosos, al marino y al gris.

Quizá ciertos hilos de un inmortal conjunto en tweed versión 2009, de chaqueta entallada y evasé a partir de la cintura y falda recta hasta las rodillas, se tiñeron levemente de rojo.

En cualquier caso, además de triunfar en solitario, el negro se combinó a menudo al beige y al color carne, para hacerse guante alto calado y ribete de piel, por ejemplo en el bajo de un vestido corto sin mangas, adornado con un lazo negro en el cuello y un drapeado bicolor en los mismos tonos a modo de cinturón.

"Mini-maxi años 70, qué maravilla de desfile, me lo pondría todo", comentaba entusiasmado a la salida del Grand Palais uno de los invitados españoles de Lagerfeld, fascinado en particular con esa inspiración "tan lograda que apenas hace pensar en ella", y que dio al invierno próximo conjuntos de falda muy mini que se llevarán con abrigos largos, casi capas.

En ocasiones, será la falda, con botones laterales, la que se alargue, negra o en tweed a cuadros de tonos claros, siempre sobre zapatos de considerable tacón.

Las gorras marineras con broche frontal y las medias bicolores, como el desfile, negras por detrás y beige o caladas por delante, prometen ser junto con los ribetes de pieles en mangas y bajos de vestidos y abrigos algunas de las características más Chanel del invierno que se anuncia todavía lejano.

A resaltar el espectacular Tiovivo giratorio, compuesto no por caballitos ni tacitas sino por bolsos, zapatos, collares y pulseras Chanel en tamaño 'ad hoc', que Lagerfeld colocó en el centro de su inmensa pasarela circular.

Jean Charles de Castelbajac optó por acompañar a su público a ritmo de rock y ofrecer un refrescante, risueño y ovacionado desfile inundado de color, de rojos, verdes, azules y amarillos al estado puro; de lentejuelas, rostros bordados o serigrafiados y de "smiley" esquemáticas representaciones de ese rostro sonriente y amarillo que toma su nombre del inglés 'to smile' (sonreír).

Aunque en formato rectangular, la célebre figurita lo anunciaba ya en su invitación, como, en cierta forma, el intenso violeta del cartón Sonia Rykiel vaticinaba toda una oda a la mujer que también lo fue a París, cuyo bulevar de Saint Germain sirvió de telón de fondo a sus creaciones, llenas de color y vitalidad.

Junko Shimada, Es Orchestres, Agnes B., Alena Akhmadullina, Martine Sitbon y Alexander McQueen fueron las otras estrellas de esta antepenúltima jornada maratón de colecciones parisienses.

"Es el día más VIP" (siglas en inglés de 'Persona Muy Importante'), el que todo el mundo "se pelea por tener", celebró José Castro en declaraciones a Efe poco antes de presentar su tercer desfile en París, titulado "Blue Sky".

"A la tercera va la vencida, por eso he puesto muchísima energía en ello, añadió convencido de que la primera vez se cometen "ciertos errores", en la segunda se aprende de ellos y en la tercera "ya no tienes disculpa".

Para mayor contraste con sus diseños retrofuturistas, de inspiración años 80 con un "toque años 40", en los que trabajó el aire y el volumen, eligió el garaje del Polideportivo de Bercy.

Su objetivo en esta colección dominada por el aire y el azul cielo fue, dijo, llevar la elegancia y la sofisticación "a extremos abismales", "casi cibernéticos", gracias a siluetas de hombros salientes, cintura muy marcada y caderas prominentes.

Abundaron los abrigos de piel de conejo en colores estridentes, azul Klein, rojo sangre, amarillo ocre, teja rosado, tierra, y gris perla, en esta colección en la que hubo un poco de todo, salvo estampados, pero sí muchos 'legins' de lentejuelas, brillos y charoles y, por supuesto, mucho negro, siempre con pinceladas de azul, rojo, granate y amarillo mostaza.