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Chávez dice que "soplan vientos de guerra" por Uribe

La Cumbre de la UNASUR retrasa su decisión sobre la crisis generada por la instalación de siete bases de EEUU en Colombia

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'Vientos de guerra comienzan a soplar' en Suramérica, advirtió ayer el presidente venezolano, Hugo Chávez, a raíz del anuncio de la instalación de siete bases estadounidenses en Colombia, durante la Cumbre de la UNASUR que se celebra en Quito.

Chávez denunció este fin de semana la incursión en su territorio de soldados colombianos a través del río Orinoco, hecho que consideró 'una provocación'. Tras este incidente, Chávez también anunció ayer su intención de poner fin a algunas importaciones de Colombia y a un convenio comercial por el cual dos regiones de este país reciben combustible venezolano a precio rebajado.

El líder venezolano añadió durante su intervención ante los jefes de Estado suramericanos, excepto el de Colombia, Álvaro Uribe (quien declinó acudir a la cita), que su país 'se siente amenazado' por la presencia de tropas estadounidenses en bases colombianas. Incluso puso en duda que Obama sea quien manda en EEUU. 'Pueden estar engañándolo, o manipulándolo', opinó.

La cita de la UNASUR concluye hoy con una reunión formal de jefes de Estado, y una declaración final que tratará de eludir el problema con Colombia. La tensión anunciada quedó aplazada para una próxima reunión de cancilleres y ministros de Defensa que podría celebrarse en Argentina.

La reunión de ministros de Exteriores previa a la cumbre estuvo presidida por una fuerte polémica. Se discutía una resolución propuesta por el presidente de Bolivia, condenatoria para la ausente Colombia, que exponía: 'UNASUR cuenta con los instrumentos necesarios para poder hacer frente a las amenazas internas como el narcotráfico, el terrorismo y la acción ilegal de grupos armados sin tener que recurrir a Fuerzas Armadas extranjeras'. Por tanto, la resolución propuesta expresaba el 'rechazo a las bases en la región'.

Según fuentes diplomáticas consultadas por Público, el canciller brasileño, Celso Amorím, se empleó a fondo para que la reunión de la UNASUR no estuviera presidida por un ambiente de crispación contra EEUU ni contra Colombia.

La UNASUR, liderada por Lula da Silva, trata de ser una alternativa para sustituir, mediante la autonomía suramericana, al dominio estadounidense. En los pasillos, Lula propuso convocar al propio presidente estadounidense, Barak Obama, para que explique el alcance del acuerdo militar con Colombia.

Por motivos muy diferentes a los de Venezuela, Brasil recela de los planes que incrementan la presencia militar de EEUU en el Sur. Sus intereses chocan con los de Washington por el control de la zona amazónica y los recursos petroleros y gasísticos del Atlántico.

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, que entregó la presidencia rotatoria a su colega ecuatoriano, Rafael Correa, abrió su intervención refiriéndose a la crisis de Honduras como recordatorio de que 'la democracia en la región no está totalmente consolidada'.

Bachelet pasó revista a sus logros como presidenta de la UNASUR, unos éxitos más estructurales que prácticos: el Consejo de Estructura y Planeación, el Consejo de Lucha contra el Narcotráfico y la intervención para la resolución de conflictos, como el que sacudió a Bolivia hace un año.

Aunque quedó fuera del orden del día la tensión entre Colombia y sus vecinos, el presidente Hugo Chávez fijó claramente sus posiciones: 'Si Uribe está contra la unión suramericana, que se baje del tren... el Gobierno de Colombia no quiere la unidad'.

Durante el fin de semana, Chávez ratificó la 'congelación' de las relaciones con Colombia y anunció la suspensión de la venta de entre 50.000 y 120.000 barriles de gasolina venezolana con destino al país vecino. Este anuncio afectará gravemente a la economía colombiana, especialmente a los departamentos fronterizos de la Guajira y Cúcuta.

La Cumbre coincidió con la toma de posesión de Rafael Correa como presidente de Ecuador y con la celebración del bicentenario de la independencia ecuatoriana.