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China y Reino Unido chocan por la ejecución de un británico

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Por Maxim Duncan

El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que estaba "espantado" tras conocer que China ejecutó el martes a un ciudadano británico al que sorprendió traficando con heroína, provocando que China denuncie las "acusaciones" británicas y defienda su sistema judicial.

Los familiares de Akmal Shaikh, de 53 años, y el Gobierno británico habían pedido clemencia, indicando que el ex empresario padecía un trastorno bipolar. El Tribunal Supremo de China rechazó la apelación diciendo que no había suficiente base de enfermedad mental.

Brown condenó la ejecución, efectuada en la occidental región de Xinjiang, con palabras contundentes que podrían elevar la temperatura diplomática por el caso.

"Condeno la ejecución de Akmal Shaikh en los términos más enérgicos, y estoy espantado y decepcionado de que nuestras persistentes peticiones de clemencia no hayan sido concedidas", dijo el primer ministro en un comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

"Me preocupa particularmente que no se llevara a cabo una evaluación de su salud mental", agregó.

De la misma manera, China fue tan enérgico en su defensa de la ejecución.

"Nadie tiene el derecho de hablar mal de la soberanía judicial de China", dijo la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Jiang Yu. "Expresamos nuestro más firme descontento y resuelta oposición sobre las infundadas acusaciones británicas", agregó.

Shaikh fue ejecutado con una inyección letal, según la agencia oficial de noticias china Xinhua. Su familia estaba "sorprendida y decepcionada" y criticó la postura de China sobre la salud mental del ejecutado.

Shaikh es el primer ciudadano europeo en ser ejecutado en China desde 1951, dicen grupos de derechos humanos occidentales.

China ejecuta más personas que ningún otro país, con unas 1.718 ejecuciones en 2008, superando por mucho a los 346 de Irán y los 111 de Estados Unidos, de acuerdo a Amnistía Internacional. China no divulga datos oficiales sobre el tema.

ENGAÑADO

Shaikh aún estaba "esperanzado" cuando algunos familiares lo visitaron este fin de semana en Urumqi, según dijo su primo Soohail Shaikh a los periodistas en el aeropuerto de Pekín a última hora del lunes.

Brown pidió a China la semana pasada que no ejecutara a Shaikh, nacido en Pakistán y afincado en Reino Unido desde que era un niño.

El caso podría dañar la opinión pública en Reino Unido contra China. También podría irritar a la opinión pública china, resentida por lo que Pekín a menudo califica de "interferencia" en los asuntos internos del país.

La heroína es un grave problema en Xinjiang, fronteriza con Asia Central. La región se ha visto sacudida por la violencia étnica y protestas en julio, con nuevas protestas en septiembre tras extenderse el pánico por unos supuestos ataques con jeringas.

Todas las ejecuciones en Urumqi han usado inyecciones letales en los últimos años, declaró un funcionario apellidado Jia a periodistas en el centro de detención de Urumqi donde permaneció Shaikh.

Los defensores de Shaikh, entre los que se encuentran el grupo de derechos británico Reprieve que hace campaña en contra de la pena de muerte, dice que fue engañado para traficar la heroína por una banda que le prometió convertirlo en una estrella del pop.

Detenido en el 2007, un tribunal chino rechazó su última apelación el 21 de diciembre.

Reprieve colgó en Internet la grabación de una canción realizada por Shaikh, "Come Little Rabbit", que el condenado creía que sería un éxito mundial y ayudaría a conseguir la paz mundial.

"Esta historia no trata de cuánto odiamos el narcotráfico. Reino Unido al igual que China, está completamente comprometido a abordarlo", dijo el ministro de Exteriores británico, David Miliband, en un comunicado distribuido a los periodistas.

"El asunto es si el señor Shaikh se ha convertido en una víctima del mismo", agregó.