Publicado: 01.12.2014 21:00 |Actualizado: 01.12.2014 21:00

Chinches en la ropa y la comida de los internos del CIE valenciano

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Chinches en las celdas y hasta en la sopa. La Campaña por el cierre de los CIE ha denunciado que las personas encerradas en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Valencia siguen sufriendo las picaduras de estos insectos pese a las "obras de mejora y adecuación" llevadas a cabo en las dos primeras semanas de noviembre.

Durante el cierre, supuestamente se desinsectaron las instalaciones, según la portavoz de la Campaña, Ana Fornés, quien en su día también resaltó el peligro que podrían suponer para los internos los "problemas de cierres automáticos" de las puertas en caso de emergencia.

Por ello, los activistas en pro de los derechos humanos interpusieron el pasado viernes ante el juzgado de instrucción número 3 de Valencia una denuncia "por la vulneración de los derechos a la salud, la dignidad y la integridad de las personas internas que supone la plaga de chinches que persiste en el centro de Zapadores y que está obligado a garantizar".

La Campaña exige que el juzgado garantice "cuanto antes y de forma efectiva" los derechos fundamentales de los internos, que se clausuren las instalaciones y que se cierre de forma permanente el CIE de Valencia, "espacio que, con su mera existencia, vulnera los derechos elementales de las personas, y en el que, en lo que va de año, se han interpuesto más de treinta denuncias por palizas, maltrato y humillaciones". 

"El intento de desinfección no ha sido en absoluto efectivo", denuncian los miembros de la Campaña en un comunicado. "Estos insectos, que se alimentan de sangre de humanos, aún no han sido eliminados del CIE desde que comenzó la plaga hace al menos seis meses, y continúa presente en las instalaciones del mismo, incluso en las celdas, la comida o la ropa de los internos", añade la nota, que subraya que "esto ocasiona a los mismos malestar, desazón y picaduras, perjuicios que no están obligados a soportar y por los que dieciséis ciudadanos argelinos protestaron con una huelga de hambre hasta que tuvo lugar la deportación forzosa a su país de origen".