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Clinton promete una "nueva era" en su primer día como secretaria de Estado

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La jefa de la diplomacia de EE.UU., Hillary Clinton, acudió hoy con una agenda repleta a su primer día de trabajo en el Departamento de Estado, donde afirmó que se abre una "nueva era" para su país, pero con "obstáculos" en el camino.

Clinton comenzó su jornada laboral al ingresar por la puerta principal del Departamento de Estado, donde fue recibida con aplausos y gritos de júbilo por cientos de empleados.

La nueva secretaria de Estado, cuyo nombramiento fue confirmado el miércoles por el Senado, juró anoche su cargo en una ceremonia privada en su antiguo despacho de la cámara alta, solo acompañada por la juez Kathleen Oberly y su esposo y ex presidente de EE.UU. Bill Clinton.

Hoy, en su primera jornada laboral, la 67 secretaria de Estado de EE.UU. estuvo acompañada por su "número tres", el subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, William Burns, quien ocupa este puesto, el más alto de carrera, desde mayo de 2008.

Clinton, de apariencia impecable y muy sonriente, saludó a los empleados del Departamento de Estado, agradeciéndoles la calurosa bienvenida y afirmando a cada paso "gracias a todos, es un placer".

Cuando por fin logró ubicarse en unas escaleras, el vicepresidente de la Asociación del Servicio Exterior, Steve Kashett, le agradeció en nombre de todos los trabajadores su promesa de "recuperar la diplomacia y el liderazgo de EE.UU. en el exterior".

Tanto el Servicio Exterior como el Departamento de Estado en su conjunto han sido desatendidos en los últimos años, dijo.

Este malestar tiene que ver, en parte, con el hecho de que con las guerras en Irak y Afganistán, el Pentágono ha cobrado protagonismo y asumido tareas que antes pertenecían a Exteriores.

Por eso, "de momento, estamos contentísimos de que usted está ahora aquí", bromeó Kashett, lo que provocó la risa de Clinton, quien tomó el micrófono para pronunciar su primer discurso oficial.

Transmitió un mensaje de esperanza y de renovación, al asegurar que se abre una "nueva era" para Estados Unidos, pero también trasladó realismo, al advertir que la tarea que tiene por delante será "dura", con "altibajos" y "algunos obstáculos" en el camino.

"Creo de todo corazón que esta es una nueva era para EE.UU.", un "periodo de mucho potencial y posibilidades" y "una maravillosa aventura", señaló Clinton con mucho entusiasmo.

Pero, en paralelo, durante esta nueva etapa "tendremos altibajos y afrontaremos obstáculos en el camino", apuntó tras pronosticar que "esto no va a ser fácil (...) será duro".

La jefa de la diplomacia subrayó que ha asumido su cargo con un sentido real de placer y de responsabilidad, comprometida con su tarea y con un espíritu de colaboración.

En este contexto, aseguró que hará "todo lo que pueda (...) para dejar claro que una diplomacia robusta y un desarrollo eficaz son, a largo plazo, las mejores herramientas para el futuro de EE.UU".

Clinton destacó que en este periodo de "desafíos" se requerirán "herramientas y soluciones del siglo XXI" para resolver los problemas y aprovechar las oportunidades.

Por ello, apeló a la colaboración de todos los empleados, y afirmó que no tolerará más las "divisiones que han paralizado y socavado nuestra habilidad de sacar adelante a Estados Unidos".

Este mismo mensaje transmitirá hoy el mandatario estadounidense, Barack Obama, quien acudirá al Departamento de Estado acompañado por su vicepresidente, Joe Biden, y el consejero de Seguridad Nacional, James Jones, para almorzar con Clinton.

"Queremos transmitir un mensaje claro e inequívoco: el de que esto es un equipo y ustedes pertenecen a él", enfatizó.

Fuentes cercanas a la secretaria de Estado señalaron que cuando Obama se dirija a los empleados del Departamento anunciará nombramientos de enviados especiales para Oriente Medio, el sur de Asia y Corea del Norte.

Después del baño de multitudes que se dio en el Departamento de Estado, la jefa de la diplomacia estadounidense se puso a trabajar, pues su agenda contenía varias llamadas a ministros de Asuntos Exteriores, una reunión informativa en materia de inteligencia y seguridad diplomática, y un recorrido por su nuevo lugar de trabajo.