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¿Qué contiene realmente un placebo?

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Por Lynne Peeples

A pesar de llevar el rótulo de"falso", algunas píldoras de placebo serían lo suficientementepotentes como para alterar resultados en investigaciones médicas,según una revisión de más de 150 ensayos clínicos.

Esta vez, los científicos no hablan de un "efecto placebo" enla mente, sino de efectos fisiológicos en el cuerpo deingredientes de las píldoras. Es más: hallaron que menos de unode cada 10 estudios publicados en cuatro revistas médicasprestigiosas informaron los ingredientes utilizados comoplacebo.

"Nos entrenaron para asociar los placebos con algo inerte.Pero no hay evidencias de que exista algo fisiológicamente inertepor completo. Esto cuestiona los fundamentos de la atenciónmédica", dijo a Reuters Health la doctora Beatrice Golomb, de laUniversity of California en San Diego.

Un método tradicional utilizado para deducir si un fármacoexperimental es o no efectivo es compararlo con uno que luce,huele y tiene el sabor del "original", pero sin sus ingredientesactivos: un placebo.

Al no informarles a los pacientes qué versión estánconsumiendo, un equipo puede conocer si las diferencias en losresultados obtenidos son por el medicamento o por el poder desugestión. Por lo menos, ese es el ideal.

Pero, al revisar estudios anteriores sobre enfermedadcardíaca, Golomb advirtió que los placebos incluían sustanciascomo aceite de oliva o maíz, que reducen el colesterol y podríanmodificar los beneficios observados del tratamientoexperimental.

La experta observó también que estudios previos sobretratamientos del cáncer y el VIH habían utilizado píldoras deplacebo con azúcar de leche (lactosa) y hallaron relativamentepocos problemas gastrointestinales en el grupo experimental: lospacientes con sida y cáncer pueden tener riesgo de desarrollarintolerancia a la lactosa.

Y esos fueron estudios que excepcionalmente detallaron lareceta. La autora indicó que la empresa que produce elmedicamento experimental suele ser la que suministra el placebo."Esto me hizo pensar. ¿Cuáles son las reglas para la producciónde los placebos?", dijo Golomb.

Según la Administración de Alimentos y Medicamentos deEstados Unidos, no hay reglas.

De modo que el equipo de Golomb decidió ir más allá. Revisó167 ensayos controlados con placebo publicados en revistasprestigiosas en el 2008 y el 2009; rara vez se describían losingredientes de los placebos (sólo en el 8 por ciento de loscasos).

Los estudios eran algo más abiertos a describir el contenidode las inyecciones de placebo y otros tratamientos: uno de cadacuatro daba a conocer la información, publica Annals of InternalMedicine.

"Sólo nos queda esperar que esto no modifique muchosistemáticamente los tratamientos", dijo Golomb. La expertasugiere con su equipo que es una posibilidad y con consecuenciaspotencialmente graves.

"Un tratamiento que no es efectivo parecería efectivo o untratamiento efectivo podría parecer que no da resultado en esosensayos", dijo a Reuters Health el investigador Jeremy Howick, dela University of Oxford, en Inglaterra.

"Esto es peligroso para la salud pública porque podríainducir el uso y la cobertura de tratamientos que no sonefectivos o impediría reconocer su efectividad. Los placebos sontratamientos y deberían reconocerse así", agregó Howick.

FUENTE: Annals of Internal Medicine, online 18 de octubre del2010