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La Coordinadora contra Garoña exige que no se renueve el permiso de funcionamiento

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Casi medio millar de personas, según los convocantes, y unos 300 según Nuclenor, han participado hoy en la "Marcha contra Garoña" que con el lema "Ante la prórroga, ahora es el momento: Garoña cierre ya", han exigido que no se conceda una nueva prórroga a la planta atómica y se clausure.

A la marcha, convocada por la Coordinadora contra Garoña, se han sumado grupos antinucleares de Castilla y León, La Rioja, Madrid, País Vasco y Navarra, y se ha iniciado en Barcina del Barco, en el Valle de Tobalina (Burgos).

Tras recorrer el kilómetro que separa esta localidad de la planta atómica, se ha realizado una parodia sobre la energía nuclear y se ha leído un comunicado en el que se ha vuelto a insistir en el cierre de la central.

Francisco Castejón, responsable de la campaña antinuclear de Ecologistas en Acción, ha destacado la importancia de la "movilización social" para conseguir que el Gobierno decida no renovar el permiso de funcionamiento de la planta.

Ha señalado que en 2009 el Gobierno debe decidir la continuidad o cierre de la central más antigua de España -cumplirá 38 años en 2009- y ha insistido en que su seguridad "está seriamente degradada".

Castejón ha insistido en que Garoña es "prescindible" pues sólo suministra el 1,3 por ciento de la electricidad y en 2008 ha sufrido cinco incidentes, entre los que destaca por su importancia el fallo registrado el pasado 19 de agosto de las baterías de alimentación de emergencia.

Para los convocantes de esta movilización, estos incidentes no son más que un reflejo del mal estado general de la central, que presenta un gran número de sistemas degradados.

Ecologistas en Acción mantiene que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) reconoce que la planta presenta 78 elementos degradados y otros 135 componentes con un estado de degradación medio o bajo.

El defecto más grave, según ha relatado Castejón, es la "corrosión" que afecta al circuito primario y en concreto al barrilete y a las penetraciones de las barras de control, y que son además problemas muy serios porque afectan al "núcleo" del reactor, donde se produce la reacción nuclear.

Según ha señalado la Coordinadora contra Garoña en una nota de prensa, es "inadmisible" prorrogar el funcionamiento de una central nuclear que durante sus casi 40 años de vida ha sufrido numerosos incidentes de diversa entidad, "que han supuesto impactos negativos para la salud de los habitantes de los pueblos más próximos y un riesgo grave para el más de un millón de personas del entorno".

Nuclenor, empresa propietaria de Garoña, mantiene que la planta opera en plenas condiciones de seguridad y recuerda que desde su entrada en funcionamiento se han invertido 350 millones en su modernización y, si se prorroga su funcionamiento por 10 años más, se invertirán 100 millones más.