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La corrupción golpea el alma del Palau de la Música

Los Mossos registraron la sede de la Fundación tras una denuncia de delito económico por desvío de 2,2 millones. Los indicios vinculan a Fèlix Millet, la cara visible del Palau, con irregularidades que coincidieron con la am

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El Palau de la Música, símbolo de la cultura catalana, vivió ayer una jornada inédita en sus 101 años de historia. Pasadas las 10 de la mañana, el admirado edificio modernista recibía la inesperada visita de los Mossos dEsquadra. Los policías irrumpían en el lugar por orden del juzgado de instrucción numero 30 deBarcelona.

La policía judicial registró las oficinas de la Associació Orfeó Català-Palau de la Música y de la Fundació Orfeó Català a petición de la Fiscalía Anticorrupción. Su objetivo era seguir investigando presuntas irregularidades económicas de la entidad. Según la Fiscalía, se sospecha que varios dirigentes de la entidad cultural podrían haber realizado desvíos de fondos de hasta 2,2 millones de euros.

En compañía de FèlixMillet, presidente de las entidades y que no está aún imputado ni fue detenido, miembros de la Policía judicial recorrieron los despachos de la institución en busca de rastros contables de las operaciones sospechosas. La investigación arrancó en diciembre de 2008 después de que diversos anónimos advirtieran a la Agencia Tributaria de que se habían llevado a cabo irregularidades en las fundaciones que gestionan el Palau.

Estas primeras diligencias revelaron que en el año 2003 se efectuaron reintegros de las cuentas de la Fundació y la Associació Orfeó Català que superaba 1.700.000 euros en el primer caso y 590.000 euros en el segundo. Los intentos de la entidad por explicar esos movimientos fueron estériles y algunas fuentes apuntan que llegaron a presentarse facturas falsas o duplicadas.

Los turistas que se acercaban ayer al edificio, construido ente 1905 y 1908 por Lluís Domènech i Montaner y considerado la gran síntesis entre el modernismo y el entonces pujante catalanismo, se encontraban con la insólita presencia de un furgón policial y agentes que impedían la entrada al Palau.

Algunos empleados y miembros de la coral que deseaban acceder tuvieron que desistir. Y a quienes preguntaban el porqué, se les respondía con el silencio.

En un establecimiento cercano, una hija de Millet que trabaja en la entidad seguía los acontecimientos pegada a su teléfono móvil. Tuvo que esperar lo suyo para tener noticias de su padre: hasta pasadas nueve horas no concluyó el registro. Fue entonces cuando Millet salió del recinto por la puerta de atrás y pertrechado tras un paraguas para evitar los objetivos de los fotógrafos; una imagen que habría asombrado a su tío abuelo, Lluís Millet, que fundó el Orfeó junto con Amadeo Vives en 1891 y posteriormente lo albergó en el celebrado Palau.

El caso se encuentra bajo secreto de sumario y la Fiscalía se limitó a emitir un comunicado asumiendo el impacto social y cultural de la institución donde ayer se personaron los Mossos: 'Hay que tener en cuenta la entidad y relevancia cultural de Orfeó Català, así como el ingente volumen de recursos económicos que moviliza, procedentes de aportaciones tanto privadas (particulares y grandes empresas) como públicas (importantísimas subvenciones y otras aportaciones públicas), por lo que los hechos, aunque se producen en el seno de entidades que son privadas, indirectamente repercuten en toda la sociedad catalana', exponía la nota.

El Orfeó, referente musical desde su fundación, es una de las instituciones con mayor valor simbólico de la cultura catalana. Institución represaliada por la dictadura de Primo de Rivera, vivió un momento clave hace una década, cuando afrontó la ampliación del Palau. En aquel momento, el apoyo del Gobierno, en manos del Partido Popular, hizo posible que su emblemática sede pasara de 5.000 a 15.000 metros cuadrados en una operación urbanística que se valoró en 24 millones de euros, la mitad de los cuales fueron aportados por el Ministerio de Cultura, entonces dirigido por Pilar del Castillo.

Fue también en aquella época cuando se supo que Fèlix Millet, bien conectado con CiU, había convencido a José María Aznar para que diera una subvención de 13 millones de euros a la institución, por encima de los diez que inicialmente estaban previstos.

El propio Millet recordaba así la conversación con el entonces presidente del Gobierno: 'Me dijo: Fèlix, ¿en qué te puedo ayudar? Y a mí me salió instintivamente: Presidente, en 2.100 millones de pesetas. Al cabo de dos semanas me llamaron de la Moncloa'.

La cuantía de la subvención sorprendió en los círculos culturales barceloneses y no tardó en circular una explicación que provocó la indignación de Josep Piqué, entonces líder del PP en Catalunya. Según algunas voces, el ingreso de Millet durante ese mismo año 2003 en el Institut Catalunya Futur, la sección catalana de la FAES, fue clave en la generosidad del Gobierno.

Fèlix Millet, que aparece en la investigación como hombre clave en los presuntos desvíos de fondos junto con otros dirigentes de la entidad, ha ostentado más de una treintena de cargos en instituciones culturales y consejos de administración de empresas y ha recibido distintos premios por su trayectoria al frente del Orfeó.

Miembro distinguido de la sociedad civil catalana, diversas fuentes empresariales expresaron su sorpresa ante los hechos que se sucedieron durante la jornada de ayer. Sin embargo, recordaron que en 2006 fue nombrado presidente de Agrupació Mútua, que ha atravesado problemas económicos, y que un año más tarde entró, también como presidente, en Bankpyme, entidad financiera que también ha tenido dificultades.

El Palau, nombrado por la Unesco patrimonio de la Humanidad, referente cultural por donde han pasado algunos de los mejores músicos del siglo XX y pasan los del siglo XXI, vivió ayer una de sus páginas más negras. Negra como un paraguas y como los cristales del furgón donde los Mossos metieron 13 cajas de documentación y una gran bolsa donde creen haber encontrado indicios de delito.