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De Cospedal exige a Garzón que pida perdón por el 'caso lino'

La 'número dos' del PP considera que son invenciones

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El escándalo del lino. Hitoria de una infamia. La presentación del libro del ex diputado conservador Jaime Ignacio del Burgo, portavoz del PP en la comisión que investigó el escándalo del lino, ha servido de escenario para que la número dos del PP, María Dolores de Cospedal, exigiese al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón que pida perdón al PP. 

Nadie ha mencionado la operación Gürtel, pero el escándalo ha sobrevolado el acto de principio a fin, como si se hubiera organizado ex profeso.  

'Sin querer traer a colación acontecimientos que están pasando hoy, protagonizados por uno de los protagonistas de la invención de la trama del lino, tenemos que pedirle tanto a él como al responsable político —José Bono, entonces presidente de Castilla-La Mancha—, que pidan perdón', ha exigido De Cospedal.

La número dos del PP ha comparado la operación Gürtel con el caso del lino que, en 1999, investigó también el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

'Fue una falsa trama que no existió nunca, tal y como confirmaron los tribunales', ha afirmado De Cospedal, quien la ha calificado de 'repugnante estrategia electoral para ganar unas elecciones'.

'Fue un ejemplo elocuente y dramático de cómo el poder político utilizado por algunos y sin control puede destrozar vidas, trayectorias y prestigio impunemente', ha afirmado la número dos del PP.

También asistieron al acto representantes del partido en aquella comisión parlamentaria, como Neftalí Isasi y José Madero, así como el presidente fundador del PP, Manuel Fraga, o el eurodiputado Luis de Grandes y el consejero madrileño Juan José Güemes.

Y es que el PP sigue apostando por defender a Camps. Ayer le tocó el turno a Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz en el Congreso. Un día después de que Federico Trillo mantuviera que el presidente de la Generalitat pagaba siempre en metálico y que el sastre, José Tomás, podría haber facturado por duplicado a Camps y a la trama de Correa, la pregunta obligada era si resulta normal que un cargo público abone en efectivo importantes sumas de dinero. El auto de Garzón apunta a que Camps recibió supuestamente pagos en especie, trajes en su caso, por 12.783 euros.

La primera reacción de la portavoz del PP fue la sorpresa: 'Nunca pensé que tuviera que responder preguntas de esa naturaleza (...) pero uno ya tiene que bajar preparado para todo', arrancó. A renglón seguido, y usando la táctica de hablar de sí misma, vino a decir que Camps no tiene por qué dar explicaciones: 'Que a un dirigente político le pregunten cómo paga las cosas... ¡Pues permítame...!' Después, remató: 'Hay cosas que se pagan en metálico, cosas que se pagan con tarjeta, con transferencia (...) Es la vida misma', insistió. Y recordó que en este país 'rige la presunción de inocencia hasta que haya sentencia'.

El mismo día en que el PSOE vetó la creación de una comisión de investigación en el Congreso del llamado caso cacería, Sáenz de Santamaría acusó a los socialistas de usar una 'doble vara de medir'. El PP ve contradictoria esta actitud con la mantenida por los socialistas de la Comunidad de Madrid, donde la Asamblea sí aprobó la creación de una comisión de investigación que Aguirre ha cerrado tras sólo cuatro sesiones. Sáenz de Santamaría contrapuso la 'transparencia' de la Asamblea de Madrid, donde el PSOE ha podido 'dar su opinión y plantear sus objeciones' al 'rodillo' que se aplica en el Congreso.

Desde el Gobierno regional, Ignacio González, aprovechó ayer para cargar contra la actuación del juez Garzón. 'Está siendo letal para la justicia', dijo el vicepresidente.

Belén Toledo (Valencia)

Una corte de falleras, varios consellers, y un equipo de asesores. Esa es la barrera que protegió a Francisco Camps del grupo de periodistas que esperó durante todo el día de ayer, micrófono en mano, a que el presidente hiciera alguna declaración en los actos que presidió con motivo de las fiestas de Valencia. Fue literalmente imposible acercarse a él por la efectiva labor de contención de su Gabinete. “Está en su derecho a no hacer declaraciones” fue la explicación de sus responsables. Así las cosas, Camps no tuvo que responder a las palabras del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ayer lanzó un reto: “El problema se acaba cuando Camps entregue las facturas” que demuestren que paga sus trajes.

Ante la imposibilidad de llegar hasta Camps, la pregunta le fue formulada a los políticos de su entorno. Juan Cotino, vicepresidente de la Generalitat, fue abordado por la prensa mientras contemplaba la mascletá diaria de las Fallas desde el Ayuntamiento valenciano. Cotino respondió con un sonoro encogimiento de hombros seguido de varios segundos de silencio cuando se le preguntó por qué Camps no enseña los movimientos de su tarjeta de crédito y acaba con las dudas sobre su honestidad. “No pierdan el tiempo”, aconsejó a los periodistas. Añadió que “las milongas son milongas” y calificó las declaraciones del sastre de Camps, quien aseguró que miembros de la presunta trama corrupta pagaron sus trajes, de “una mentira contada mil veces”. La oposición pidió de nuevo ayer que el presidente acuda a las Cortes valencianas para despejar cualquier sospecha.