Público
Público

El Covent Garden redescubre una joya operística casi olvidada del barroco

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

La Royal Opera House del Covent Garden ha redescubierto una auténtica joya operística inglesa del siglo XIX que hizo las delicias de Haydn y de Mozart, entre otros contemporáneos, pero ha estado durante mucho tiempo casi olvidada.

Se trata de "Artaxerxes", compuesta por Thomas Arne sobre un libreto homónimo del italiano Pietro Metastasio, y estrenada en el mismo lugar, entonces llamado Theatre Royal, en 1762.

Tras escucharla allí en 1791, el austríaco Haydn confesó en tono elogioso no tener idea de que existiese semejante ópera en lengua inglesa.

Arne (1710-1778) es autor de cerca de noventa obras para la escena, aunque muchas de las partituras se quemaron en el incendio que estalló en Covent Garden en 1808 y en el que se perdió también para siempre el manuscrito de "Artaxerxes".

Aquí se le recuerda sobre todo como compositor del famoso himno "Rule Britannia!", que muchos asocian al expansionismo marítimo de de la época victoriana y que, ya sólo inocente nostalgia, el público sigue coreando al final de los conciertos Proms de la BBC.

Al principio de su carrera, Arne tuvo como rival nada menos que a Georg Friedrich Händel, con quien trató de competir escribiendo sus obras en inglés frente al italiano que utilizaba el genial inmigrante alemán.

La muerte de Händel, en 1759, debió de ser para él una liberación a juzgar por el hecho de que su mejor música, según los expertos, data de los años posteriores a esa fecha, cuando se sintió libre incluso de adoptar algunas de las formas musicales de su rival.

La que se considera su obra maestra, "Artaxerxes", tuvo un gran éxito en su estreno, y volvió a representarse en años siguientes hasta el punto de que entre 1765 y 1767 hubo más de un centenar de funciones tanto en Londres como en Dublín.

La época de Arne y Händel es la de los famosos "castrati" (los cantantes eunucos) y el músico escribió para esa tesitura los papeles de Artaxerxes, el hijo menor del rey Xerxes, y su amigo Arbaces.

Los temas centrales de Artaxerxes, muy típicos del barroco, son el amor, la lealtad y la amistad, amenazados por las intrigas de Artabanes, padre del personaje central que, obsesionado por el poder, mata al rey Xerxesx y acusa a su propio hijo del crimen.

Artaxerxes, convencido de la inocencia de su amigo, le ayuda a escapar, siguiendo el consejo de su hermana, Mandane, que está a su vez enamorada de Arbaces.

La ópera es una sucesión casi ininterrumpida de arias maravillosas, como la titulada "The Soldier, ti'd of war's alarm", que canta Mandane, y que han interpretado en el siglo XX voces famosas como la de Joan Sutherland, o "O Too lovely, too unkind", que canta Arbaces, con una fascinante combinación de violines y el pizzicato de violonchelos y contrabajos.

El artífice de esta nueva producción de "Artaxerxes" es Ian Page, al frente de la Classical Opera Company, un conjunto por él fundado hace doce años que se ha especializado en un repertorio del período clásico, incluidas las obras menos conocidas de Mozart y sus contemporáneos.

Es una delicia ver a Page en el espacio íntimo del Lindbury Study Theatre de la Royal Opera House dirigir a un conjunto integrado en su mayoría por excelentes músicos jóvenes y a un elenco de voces perfectamente adecuadas a las exigencias del barroco.

Destacan la soprano británica Elizabeth Watts, que debuta como Mandane, el tenor también británico Andrew Staples, que encarna a Artabanes, la mezzosoprano australiana Caitlin Hulcup, como Arbaces, papel originalmente interpretado por un castrato, o el contratenor surafricano Christopher Ainslie, que encarna a Artaxerxes.

La puesta en escena de Martin Duncan rebosa de imaginación y colorido, sobre todo en el bellísimo vestuario (Johan Engels), y está fuertemente inspirada en la estética y exagerada gestualidad del teatro Kabuki.

Un grupo de figuras totalmente vestidas de negro y con el rostro cubierto siguen a los cantantes, parecen manipularlos en algunos momentos como si fueran marionetas, los sostienen, envuelven con sus cuerpos o imitan sus gestos.