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Críticas a Cuba tras la muerte un disidente; Castro lo lamenta

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Cuba fue condenada el miércoles por la comunidad internacional tras la muerte de un preso político después de 85 días en huelga de hambre, un incidente que el presidente Raúl Castro lamentó y del cual responsabilizó a su enemigo ideológico Estados Unidos.

Orlando Zapata, un fontanero de 42 años, falleció el martes tras no ingerir alimentos desde diciembre para reclamar mejores condiciones de detención. El incidente llevó a un extraño comentario de Castro sobre el tema.

"Lamentamos muchísimo (la muerte). Eso es el resultado de la relación con Estados Unidos", dijo Castro a periodistas durante una visita del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a Cuba, según el diario Estado de Sao Paulo.

Cuba acusa a los disidentes como Zapata de ser "mercenarios" reclutados por Estados Unidos, como parte de sus esfuerzos de casi medio siglo por destruir el sistema socialista de la isla.

La muerte de Zapata, la primera de un preso político cubano en huelga de hambre desde 1972, hizo llover las críticas sobre el Gobierno comunista de la isla.

"Dicen que Raúl Castro dijo que lamenta la muerte de mi hijo. Si ellos fueron que lo mataron premeditadamente. Ellos fueron los que lo mataron", dijo a Reuters su madre Reina Tamayo desde su casa en Banes, 830 kilómetros al este de La Habana.

Según la mujer, las autoridades le dijeron que su hijo murió a raíz de una infección generalizada en sus órganos.

Castro negó, sin embargo, que Zapata pereciera a raíz de los maltratos sufridos en prisión, donde cumplía desde 2003 una condena de más de 30 años.

"No asesinamos a nadie. Aquí nadie fue torturado, como ocurrió en la base de Guantánamo", dijo aludiendo a la estación naval estadounidense en el extremo más oriental de Cuba, famosa por los maltratos a presos sospechosos de terrorismo.

LIBERAR PRESOS

El incidente podría enfriar un tímido acercamiento con Estados Unidos, cuyo presidente Barack Obama ofreció el año pasado relanzar las tensas relaciones con Cuba.

"La muerte de Orlando Zapata destaca la injusticia de que Cuba tenga más de 200 presos políticos que ahora deberían ser liberados sin demora", dijo en Washington el portavoz del Departamento de Estado, Philip J. Crowley, en un comunicado.

También la Comisión Europea, que en los últimos años ha defendido el diálogo con Cuba como vía para lograr avances en derechos humanos, pidió excarcelar a los presos políticos.

Amnistía Internacional, que tenía a Zapata en su lista de prisioneros de conciencia -o personas encarceladas por sus ideas pacíficas-, pidió además investigar a fondo las circunstancias de su muerte.

La vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, dijo que España seguirá trabajando por la democracia en Cuba.

"(España? va a seguir trabajando porque haya una plena transición democrática protagonizada por el pueblo cubano cuanto antes", afirmó.

Zapata falleció en un hospital de La Habana, a donde fue trasladado esta semana de urgencia y donde, según disidentes, las autoridades intentaron mantenerlo con vida inyectándole líquidos por vía intravenosa.

Su cadáver fue enviado horas después a Banes, en el este de Cuba, donde su madre dijo que pensaba sepultarlo el jueves.

La Comisión Cubana de Derechos Humanos, un grupo ilegal pero tolerado, informó de que 25 opositores fueron brevemente detenidos o amenazados para que no salieran de sus casas.

"Esta muerte pesa en el corazón de todos nosotros", dijo el disidente democristiano Oswaldo Payá.

"Es un antes y un después. No vamos a usar la violencia, pero el Gobierno le está dando un mensaje peligroso al pueblo cubano", añadió.