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Cuatro años caben en una caja de cartón

Los diputados adelantan su despedida en el tiempo de descuento de la legislatura

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Discretamente apiladas junto a un acceso secundario del Congreso, decenas de cajas de cartón plegadas esperaban ayer la mudanza de cada final de legislatura. Los diputados más previsores han recogido ya sus despachos y en esas mismas cajas cabe ahora, precintado, su trabajo de los últimos cuatro años o toda una vida.

Álvaro Cuesta es de estos últimos. Diputado socialista por Asturias, hiperactivo desde la II Legislatura la que arrancó con la victoria del PSOE en 1982, no necesita abrir las urnas el 20 de noviembre para conocer su futuro. Ha optado por no repetir escaño.

Su despedida en la tribuna puso voz a la veteranía que se extingue en la Cámara. Apenas media docena de parlamentarios acreditan tanta bancada como Cuesta y su epílogo fue el testamento parlamentario que, con más o menos cláusulas, redactaron otros diputados: "Me siento muy orgulloso de haber dedicado una parte de mi vida al servicio público, al interés general y a hacer Parlamento y democracia", proclamó.

Algunos cesantes reivindicaron ayer su oficio en su último aliento en la Cámara. "No corren buenos tiempos para la política", admitió al despedirse Francesc Canet, de ERC, que brindó su adiós a su país: Catalunya.

Última visita: la tienda

Así, con más o menos solemnidad, en público y sobre todo en privado, acaba hoy una semana de despedidas que deja averiguar a simple vista quién espera repetir mandato y quién no alberga esperanzas. Algunos de los que no volverán se dejaban caer por la tienda del Congreso, habitualmente vacía, soñando con perpetuar en un recuerdo su escaño, convertido en un pisapapeles, un reloj o un alfiler de corbata.

Otros se lo tomaban casi con alivio. "No te has despedido", le dijo un diputado a Antonio Gutiérrez. "Yo, pamplinas, las justas", se disculpó el exlíder de CCOO, adscrito aún al Grupo Socialista.