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La Cumbre de Cartagena busca mayor adhesión al tratado contra las minas antipersona

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La II Conferencia de Revisión de la Convención de Ottawa, que prohibió el uso y fabricación de minas antipersonales, tendrá como principal objetivo convencer a los 39 países que aún no se han adherido al acuerdo, entre ellos EEUU, China y Rusia, que asuman ese compromiso.

Bajo el lema, "Por un mundo sin minas antipersonales", la ciudad colombiana de Cartagena de Indias acogerá del 30 de noviembre al 4 de diciembre, esta cita, a la que está previsto que asistan altos representantes de más de 150 gobiernos.

La Convención de Ottawa se firmó en 1997 y entró en vigor dos años después. El reto que se marcó fue que en 2009 el mundo estuviera libre de minas antipersonales, pero ni se ha logrado este objetivo ni todos los países se han adherido al acuerdo.

El director del Programa Presidencial de Colombia para la Acción contra Minas Antipersonal (Paicma), Andrés Dávila, señaló a Efe que durante la reunión se espera la adhesión de Laos al Tratado y se trabajará para que Rusia, China y Estados Unidos asuman algún tipo de compromiso.

"De los 39 países que faltan por adherirse a la convención, alrededor de 25 ó 26 se han acreditado como estados observadores, eso le da una importancia y relevancia al desarrollo de la conferencia", dijo, para puntualizar que entre esas naciones están Estados Unidos y China.

Dávila reconoció que la "universalización" del Tratado de Ottawa avanzó muy bien hasta hace pocos años, cuando "se estancó un poco el proceso".

"Hay países, sobretodo en Asia Central y en el Sudeste Asiático, que no se han querido adherir a la convención", pero Noruega, Suiza, Canadá y Australia trabajan "muy fuerte" para lograr la universalización completa del Tratado, agregó.

Durante la segunda conferencia de examen -la primera se realizó en 2004 en Nairobi (Kenia)- se firmarán tres documentos que delinearán al menos 57 acciones que deberían llevarse a cabo en los próximos años.

Los asistentes acordarán un documento de balance, una declaración política y el Plan de Acción Cartagena 2009-2014.

Colombia se ofreció como sede de esta reunión porque tiene un problema "grave y complicado" en ese sentido, motivo por el que el Gobierno consideró relevante mostrar a la comunidad internacional su caso específico.

Entre los invitados a Cartagena están el primer ministro de Kenia, Raila Amolla Odinga; varios cancilleres, ministros de Defensa, vicepresidentes, la princesa Astrid de Bélgica y una importante delegación de las Naciones Unidas y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

También participará el cantante colombiano Juanes, quien formará parte de un conversatorio sobre la necesidad de poner fin al uso de las minas.

La Convención de Ottawa contempla la realización de una conferencia de examen cada cinco años para analizar el avance en la lucha contra este tipo de armas mortíferas, que causan miles de víctimas en el mundo.

Y es que diez años después de la entrada en vigor se ha reducido drásticamente el empleo, producción y comercio de minas, pero aún hay 70 países afectados por estas armas y se considera insuficiente la asistencia prestada a los supervivientes.

Estos son algunos de los aspectos que destaca el recién difundido Informe 2009 del Monitor de Minas Terrestres, organización a la que se le concedió el Premio Nobel.

En la última década, en el mundo se han eliminado minas y restos de explosivos de guerra en casi 3.200 kilómetros cuadrados de territorio y cada año se reduce significativamente el número de nuevas víctimas (5.197 registradas en 2008), señala el informe.

Desde 1999, cuando entró en vigor el Tratado, los dos grupos irregulares que más han empleado minas son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los Tigres de la Liberación Tamil, de Sri Lanka, seguidos del Ejército de Liberación Nacional Karen, de Myanmar (Birmania).

El 80 por ciento de los países han ratificado el Tratado de Ottawa, mientras que 39 aún están fuera, entre ellos grandes potencias como EEUU, China y Rusia, que en conjunto cuentan con la mayor parte de las 160 millones de minas que almacenan los países no adheridos.