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Una de las diputadas más fieles de Berlusconi decide abandonar el partido

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Una de las diputadas consideras más fieles al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, la expresentadora Gabriella Carlucci anunció su salida del Pueblo de la Libertad (PDL) para pasar a la oposición, lo que ha creado aún más incertidumbre sobre la supervivencia del Gobierno.

Carlucci, quien militaba en el antiguo partido de Berlusconi, Forza Italia desde su creación en 1994, anunció en la noche del domingo que pasaba a la Unión de Demócratas y de Centro (UDC).

La diputada, de 52 años, que antes de entrar en política era conocida como presentadora en las televisiones de propiedad de Berlusconi, declaró a la prensa que no ha comunicado su decisión al mandatario y que se ha visto obligada a dejar el PDL por el bien del país.

"Berlusconi tiene que dar un paso atrás y permitir a otra persona del centro derecha formar un Gobierno capaz de conseguir una mayoría más amplia y de unir a fuerzas con partidos como el UDC que trabajan para el país", añadió Carlucci.

Además de Carlucci, que en 2010 fue elegida con una coalición de centroderecha alcaldesa de la localidad sureña de Santa Margarita di Saboya, otros dos diputados del PDL, Alessio Bonciani e Ida D'Ippolito, han pasado al UDC, mientras que Santo Versace se fue al grupo mixto.

Además otra decena de diputados del grupos mixto y que en un principio habían votado con la mayoría podrían ahora retirar su apoyo.

Los medios de comunicación italianos afirman que ante el importante voto del próximo martes, cuando se somete el documento con las cuentas del Estado de 2010, los diputados de la coalición gubernamental se han reducido a 306 debido a los últimos abandonos, por lo que no se conseguiría aprobar el texto.

Sin embargo, Berlusconi insistió ayer en una intervención telefónica durante un acto político en que cuenta con la mayoría en la Cámara de los Diputados y que continuará la legislatura hasta 2013.

El mandatario espera recuperar los votos de varios de los llamados "rebeldes" y conseguir así llegar, al menos, a los 310 que permitirían al Gobierno seguir sobreviviendo.

En martes se volverá a votar el texto con las cuentas del Estado de 2010, que a principios de octubre el Gobierno no consiguió aprobar y obligó a Berlusconi a acudir a la Cámara Baja para someter a su Gobierno a una cuestión de confianza que superó por poco.

Aunque el voto será una prueba importante para comprobar quien sigue siendo fiel a Berlusconi, no habrá problemas para su aprobación, pues la oposición podría abstenerse para permitir que el importante documento del balance sea ratificado como ha pedido el jefe del Estado, Giorgio Napolitano.