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Los diputados eluden el debate taurino

Por cada parlamentario que rechaza las corridas hay al menos diez que las defienden abiertamente

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La asociación de parlamentarios taurinos nació con polémica; la asociación de parlamentarios en defensa de los derechos de los animales nació en silencio. Su repercusión fue peor que escasa y ni siquiera fue capaz de crear polémica.

Otra comparación odiosa entre ambas posturas: la Asociación Taurina Parlamentaria (ATP) nació con 70 miembros de casi todos los signos políticos PP, PSOE, CiU, PNV y PAR. En cambio, la Asociación de Parlamentarios en Defensa de los Derechos de los Animales (APDDA) tiene desde su fundación siete miembros. Tres de ellos son senadores; el resto, ex diputados.

'Naturalmente, esta proporción no se corresponde con el sentir de la sociedad española con respecto a estos temas', defiende Joan Herrera, diputado de Iniciativa per Catalunya Verds y uno de los fundadores de la APDDA. 'La desproporción se debe a que la matanza del toro sigue siendo un anatema en este país, un debate en el que muy pocos políticos se atreven a entrar', asegura Herrera.

¿Cálculo electoral? 'Evidentemente, aunque se trata de un cálculo erróneo: hoy en día, las corridas distan mucho de ser la llamada fiesta nacional y son muchos más los contrarios o indiferentes a las corridas que los partidarios', denuncia.

La situación política con respecto a los toros se encuentra en un momento decisivo: todos saben que la polémica está cada vez más viva y con frecuencia salta de las calles a los parlamentos. En breve, los miembros del Parlament de Catalunya tendrán ocasión de prohibir todo tipo de maltrato animal, también el de los toros en las plazas. La APDDA tiene en su agenda lograr una ley estatal como la que se va a votar por iniciativa popular en Catalunya. 'Es una batalla que vamos a ganar; cada vez que este debate entre en un parlamento, más cerca estaremos de la victoria', augura Herrera.

Para frenar este debate, y después de que grupos antitaurinos llevaran sus reivindicaciones hasta el Parlamento Europeo, un grupo de senadores decidió constituir la ATP, capitaneados por Pío García-Escudero, portavoz del Partido Popular en el Senado. La ATP se apresuró a negar que tuvieran vocación de lobby pro-taurino después de que varios de sus miembros decidieran echarse atrás.

Casi de inmediato, se creó la Mesa del Toro, un grupo de presión formado por entidades taurinas en cuya junta directiva está Miguel Cid, ex senador del PSOE y presidente de la ATP.

El mayor triunfo de la asociación taurina se produjo en junio de 2008. Entonces, el europarlamentario del PP Luis de Grandes organizó unas jornadas pro-taurinas en Bruselas, acompañado por cuatro matadores de renombre, para mostrar a sus colegas las bondades de las corridas de toros. El esfuerzo le ha valido alzarse este mes con el premio especial de la ATP.

En la entrega del premio en la que estuvo arropado por José Bono, presidente del Congreso, y Carmen Calvo, presidenta de la Comisión de Igualdad aseguró que 'la Fiesta Nacional no tiene color político, es del color de España'. De momento, sólo el PP ha incluido en su último programa electoral la protección de la fiesta de los toros como 'patrimonio cultural' español.