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EEUU dice que la prioridad del próximo G20 serán las políticas para volver a crecer

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La prioridad para la próxima reunión del G20 es que las políticas contra la crisis permitan restablecer el crecimiento económico, según el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Thimoty Geithner.

En sendas entrevistas a los diarios franceses "Le Monde" y "Les Echos" publicadas hoy, Geithner dijo que hay que darse tiempo antes de decidir si hace falta un nuevo plan de relanzamiento en su país y que el modelo de crecimiento global tiene que estar más equilibrado entre Estados Unidos y el resto del mundo.

Junto a las políticas de crecimiento, las otras prioridades para el G20 programado en septiembre son "verificar que progresamos en la reforma del sistema financiero" y realizar "cambios más profundos" en las instituciones financieras internacionales para que la vigilancia sea más rigurosa, indicó.

Sobre el modelo de crecimiento global, reconoció que "debe ser más equilibrado y más estable", de forma que "los estadounidenses ahorren más y que los otros países del mundo se orienten a un desarrollo del que tire más la demanda interior".

A ese respecto, se felicitó de que se empieza a observar un incremento del ahorro en su país, que a su juicio es "un cambio duradero de los comportamientos".

Preguntado sobre la pertinencia de un nuevo programa de estímulo para salir de la crisis, respondió que "todavía no ha llegado el momento para tomar ese tipo de decisión", ya que el plan en vigor se diseñó para un periodo de dos años y "su impacto más significativo sobre la inversión se va a producir en la segunda mitad de este año".

Y en cuanto al momento en que la economía estadounidense volverá a crecer, recordó que en la mayor parte de las previsiones se augura para el cuarto trimestre de este año.

Aseguró que nunca ha reprochado a los europeos no haber hecho suficientes esfuerzos de estímulo, que han sido "sustanciales hasta ahora", al tiempo que insistió en que "lo que importa es actuar juntos".

El secretario del Tesoro señaló, con respecto a las nuevas primas millonarias que se atribuyen los dirigentes de algunos bancos, que "es difícil hacer cambiar a la gente", pero se tiene que hacer entender que hay que cambiar para conseguir más estabilidad.

Para eso dijo que su intención es trabajar con el Congreso para realizar "una reforma general del sistema financiero, garantizar protecciones más eficaces para los consumidores y construir un sistema financiero más estable" lo que "implica cambiar las prácticas de remuneración para que sean más coherentes con los riesgos que se asumen".

Frente a los reproches por inactividad ante la devaluación de la divisa estadounidense, Geithner afirmó que su Gobierno está en favor de "un dólar fuerte", que a su parecer va a seguir siendo "la principal moneda de reserva".

No obstante, admitió que eso "da una responsabilidad particular a Estados Unidos para mantener la confianza en nuestro sistema financiero, reducir nuestro déficit presupuestario cuando la recuperación esté encarrilada y confortar el balance positivo de la Reserva Federal en materia de estabilidad de precios".

Defendió las pruebas de estrés que se han aplicado a los bancos de su país porque con ellas se han obtenido muchas informaciones sobre sus balances.

"Hemos forzado a los mercados y a los bancos a mirar hacia el futuro", destacó, antes de añadir que "los mercados han podido diferenciar más fácilmente" e inyectar capitales en el sistema bancario, lo que se ha traducido en el reembolso al Tesoro de unos 70.000 millones de dólares.

Interrogado sobre si los europeos tendrían que adoptar ese mismo tipo de pruebas, el secretario del Tesoro se mostró diplomático y contestó que cree que "ha sido una estrategia eficaz para Estados Unidos, pero cada Gobierno va a tener que tomar su propia decisión".