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EEUU insta a investigar los asesinatos de kirguises

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Estados Unidos instó el viernes a abrir una investigación internacional sobre la violencia étnica en Kirguistán, mientras su líder decía que el balance de muertos podría ser 10 veces mayor que la cifra oficial de 190.

La administración interina de Roza Otunbayeva y Naciones Unidas dicen que el derramamiento de sangre en los enfrentamientos entre las etnias kirguisas y uzbekas, que ha llevado a cientos de miles de personas a huir de sus casas, comenzaron con ataques planeados y orquestados.

El vicesecretario de Estado estadounidense Robert Blake describió la situación como una crisis humanitaria e instó al Gobierno provisional del estado del centro de Asia, que alberga bases militares de EEUU y Rusia, a actuar inmediatamente para detener los asesinatos.

Blake visitó los campos de refugiados en el vecino Uzbekistán mientras Otunbayeva viajó al sur devastado por el conflicto y prometió reconstruir la región para permitir que los refugiados abandonen los mugrientos capos y vuelvan a casa.

El Gobierno, que asumió el poder después de que el presidente fuera derrocado en abril, ha intentado restablecer el orden tras los enfrentamientos entre uzbekos y kirguises alrededor de la ciudad de Osh, en la antigua Ruta de la Seda, los peores incidentes de violencia en Kirguistán en dos décadas.

Alrededor de 400.000 refugiados, en su mayoría mujeres y niños, están apiñados en chozas y campamentos improvisados en ambas partes de la frontera kirguís- uzbeka en planicies abrasadas por el Sol en el valle de Ferghana, muchos quedándose sin comida y agua.

"Instamos al Gobierno provisional de Kirguistán a adoptar medidas inmediatas para detener la violencia", dijo Blake a los periodistas en el lado uzbeko de la frontera. "Una investigación kirguís debería completarse con una investigación internacional".

Otunbayeva aterrizó en Osh, cuyas calles están llenas de edificios calcinados, en un helicóptero militar para reunirse con líderes locales.

"Reconstruiremos la ciudad de Osh a cualquier precio, para que la gente pueda volver a sus casas", dijo el Gobierno interino citándola durante la visita.

La ex república soviética se ha visto sacudida por los disturbios desde que la revuelta en abril derrocó a su presidente, Kurmanbek Bakiyev.

Estados Unidos y Rusia están preocupados por el hecho de que los disturbios en Kirguistán, situado en una ruta de narcotráfico del vecino Afganistán, ofrezcan un caldo de cultivo para la militancia islamista en el centro de Asia.

Blake elogió a las autoridades uzbekas por su rápida reacción a la crisis de refugiados. Unas 100.000 personas están alojadas en campamentos en el lado uzbeko de la frontera, que son más ordenados y reciben más ayuda que los situados en el lado kirguís.

LA VIOLENCIA "FUE PLANEADA"

Otunbayeva, cuyo Gobierno no ha sido elegidos formalmente, ha acusado a Bakiyev de organizar bandas de hombres armados para disparar tanto a uzbekos como a kirguises para avivar la violencia étnica en el sur, bastión tradicional del presidente derrocado.

Ambos grupos étnicos han sufrido en la violencia, que comenzó el 10 de junio, pero testigos dicen que las pérdidas en el lado uzbeko eran considerablemente mayores.

El desglose étnico del balance oficial de muertos de más de 190 personas no está claro. En una entrevista con el diario ruso Kommersant publicada el viernes, Otunbayeva dijo que podría ser tan alto como 1.900.

"Para llegar a la cifra real de bajas (...) multiplicaría el número oficial por diez", dijo a Kommersant.