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Egipto celebra elecciones parlamentarias en medio de denuncias de violencia y fraude

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Egipto celebra mañana unas elecciones parlamentarias marcadas por denuncias de violencia y fraude electoral, y en las que el gobernante Partido Nacional Democrático (PND) parte como único favorito.

41 millones de egipcios están llamados a las urnas para renovar la Cámara Legislativa del Parlamento, en las sextas elecciones generales que se llevan a cabo desde la llegada al poder, en 1981, del presidente del país y líder del PND, Hosni Mubarak.

En las cinco citas anteriores, el partido gobernante nunca ha obtenido menos del 70 por ciento de los escaños en juego, un porcentaje que según la opinión de numerosos opositores, analistas y ONGs, no parece estar en peligro en la cita de mañana.

De hecho, el principal grupo de la oposición, los Hermanos Musulmanes, prohibidos desde 1954 y cuyos candidatos concurren como independientes para evitar escollos legales, solo han presentado aspirantes al 30 por ciento de los escaños.

El resto de fuerzas políticas opositoras no cuenta con más de una decena de diputados en la Asamblea Legislativa actual.

En este sentido, varios medios de información locales han sugerido la existencia de un pacto entre el PND y algunos partidos laicos como el Wafd y el Tagamu, para aumentar su presencia en la Cámara Legislativa. Unas acusaciones que han negado sendas agrupaciones.

Para Ahmad Fawzi, miembro de la Organización Egipcia para el Desarrollo de la Participación Social, la principal oposición del PND es el propio partido gubernamental, ya que en el 60 por ciento de las circunscripciones esta agrupación presenta a más de un candidato para el mismo escaño.

No obstante, el régimen se ha mostrado decidido a no permitir que los Hermanos Musulmanes, que cuentan con un quinto de los escaños, repitan el éxito de las pasadas elecciones, en las que obtuvieron 88 diputados.

En este sentido, el presidente del Parlamento egipcio y miembro del PND, Fathi Surur, ha asegurado que las presiones estadounidenses sobre el régimen egipcio podrían conducir a la imposición de un estado islámico en Egipto, en referencia a los Hermanos.

Ayer, el ministro de Administraciones Locales, Muhib Sheihab, insistió en que "las autoridades están trabajando con todas sus energías para que las elecciones se celebren con limpieza y transparencia".

No obstante, el director del Centro El Cairo para el Estudio de los DDHH, Bahaiadin Hasan, comentó en una rueda de prensa celebrada hoy: "Desde las primeras fases de preparación de estas elecciones todo lo sucedido confirma que no avanzamos hacia unas elecciones libres y limpias".

Así, Hasan, junto a representantes de otras dos ONG egipcias, denunció que el Ministerio de Interior y la Comisión Suprema Electoral han hecho caso omiso a numerosas sentencias judiciales, incluida una emitida por el Tribunal Supremo Electoral.

Estos tribunales han exigido a las autoridades que vuelvan a incluir en las listas electorales a varios candidatos que han sido eliminados, en su mayoría miembros de los Hermanos Musulmanes.

Este grupo islámico, políticamente reformista y moralmente ultraconservador, ha denunciado, asimismo, amenazas y agresiones por parte de simpatizantes del PND, así como la detención de más de un millar de sus seguidores desde que anunció que concurriría a los comicios.

La situación se ha ido tensando con la proximidad de la cita electoral, en la que Ahmad Fawzi no descarta el estallido de "una gran violencia".

Preguntado por Efe, Fawzi explicó que eran previsibles choques en aquellas circunscripciones en las que miembros del PND compiten con candidatos de los Hermanos Musulmanes, especialmente en las provincias de Alejandría, Garbiya y Kafer Sheij, en el norte del país, y en Al Minia, en el sur.

Sin embargo, toda esta tensión política es vista con escepticismo por la mayoría de los egipcios. Así, en las dos últimas elecciones de 2000 y 2005, sólo se registró un índice de participación del 23 por ciento.

"No voto. El pueblo está cansado. Sufrimos en el transporte y en nuestro día a día", aseguró a Efe Nadia Mohamed Salah Edin, una vendedora de un barrio popular de El Cairo.

Mañana, abrirán sus puertas 44.500 colegios electorales repartidos entre 222 circunscripciones generales y 32 reservadas a mujeres.

4.686 candidatos optan a los 508 escaños electos del Parlamento, 64 de los cuales serán para mujeres.

Los aspirantes que no consigan la mayoría absoluta en su circunscripción, tendrán que concurrir el próximo día 5 a una segunda vuelta en la que participarán los dos candidatos más votados.

Jorge Fuentelsaz