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Emilio Sagi se prepara para triunfar con su primer musical "made in USA"

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El director del Teatro Arriaga de Bilbao, Emilio Sagi, estrena mañana en el Châtelet de París "Sonrisas y Lágrimas" (1959), célebre musical de Broadway, que podrá verse ahora por primera vez en París y que promete ser un certero y delicado éxito.

Acostumbrado a triunfar con óperas, zarzuelas y operetas, también en París, Emilio Sagi afronta aquí su primer musical estadounidense.

Cuenta a su disposición con la orquesta sinfónica Pasdeloup y el Coro del Châtelet, dirigidos por Kevin Farrel, y un reparto vocal también del máximo nivel, encabezado por la soprano española Sylvia Schwartz, en el papel protagonista de María.

Con ella cantan Kim Criswell, mítica artista de Broadway, en el papel de madre abadesa; y el barítono Rod Gilfry, convertido en capitán von Trapp, viudo, héroe de la primera guerra mundial y barón antinazi, que deja a sus siete hijos en manos de la atípica novicia, María, mientras él consolida su inminente proyecto de boda.

El resultado de tanto talento, incluido el de los autores originales Richard Rodgers (1902-1979) y Oscar Hammerstein II (1895-1960), magistralmente conducido por el director español en su versión para el siglo XXI, es "una verdadera joya", en opinión de Renaud Machart del vespertino "Le Monde".

Celebró, en particular, sus decorados -obra de Daniel Bianco- que "juegan la carta 'cinemascope' kitsch", como una clara evocación del filme protagonizado por Julie Andrews y dirigido por Robert Wise en 1965, pero "en segundo grado".

Además del "perfecto" reparto artístico, el rotativo celebra ante todo "la franca frescura" que da a su María la soprano española, nacida en Londres, formada parcialmente en Madrid y miembro de la Staatsoper unter den Linden de Berlín desde 2005.

Gracias a su "inteligencia" y su saber hacer "como cantante y como actriz", Emilio Sagi dijo haber podido configurar una María "muy diferente" a de Julie Andrews, "menos formateada", más "diablillo, payaso y ángel" al mismo tiempo.

Desde sus dos primeros ensayos generales a la primera representación, en sesión semiprivada, este domingo, los aplausos no han dejado de sonar en el Châtelet para celebrar esta "Melodie du Bonheur", título francés de la obra, que además de divertir tiene un profundo contenido político y social.

El director del teatro, Jean-Luc Choplin, subrayó su tratamiento de un tema tan actual como la posibilidad que tiene todo el mundo "de decir 'no' en circunstancias difíciles".

Aunque en ello le vaya la fortuna o la vida, como hicieron el verdadero barón von Trapp y la verdadera María Augusta von Trapp, cuando la Alemania nazi se anexionó Austria en 1938, como contó María en la biografía que inspiró el musical.

Choplin resaltó, igualmente, su deseo de dar a conocer, por primera vez en París, esta obra siempre en cartel en ciudades como Londres y Nueva York, desde su creación hace 50 años, aniversario que también quiso celebrar al invitar a Emilio Sagi a dirigirla y a Sylvia Schwartz a protagonizarla.

Para la soprano española, que nunca antes había trabajado con Sagi y que, según comentó a Efe, quedó más que encantada con la experiencia, esta es su tercera visita estelar al Châtelet, donde debutó junto a Sting y Elvis Costello en 2008, y donde el pasado enero cantó las "Vespro della Beata Vergine", de Claudio Monteverdi.