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Espaldas mojadas y narco

Desde los atentados del 11-S, Washington se ha gastado 2.000 millones de dólares en construir una valla sofisticada de 960 kilómetros de longitud

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Hace una semana, los militares mexicanos descubrieron un túnel en construcción entre Tijuana y San Diego. En la redada detuvieron a 15 personas y se incautaron de 125 kilos de marihuana. La noticia pasó prácticamente desapercibida. Otro incidente en el muro.

EEUU comparte algo más de 3.000 kilométros de frontera con México, casi todo desierto. De estos, 960 km están vallados, con columnas de hormigón o alambradas; el resto está protegido por un sofisticado sistema de vigilancia electrónica.

Fox: 'No dice mucho a favor de un país orgulloso de su democracia'

La idea del muro surgió después de los atentados del 11-S. En octubre de 2006, el presidente George Bush firmó el Secure Fence Act que pedía la construcción de una estructura de 1.100 kilómetros.

'Este muro es una desgracia. Es inconcebible que estemos construyendo muros en el siglo XIX entre dos países que son vecinos, hermanos y socios', dijo el entonces presidente mexicano, Vicente Fox. 'Es una terrible señal que no dice mucho a favor de un país que se enorgullece de sus valores democráticos', añadió.

Ya existía un precedente. En 1993, se construyó una valla de metal de una veintena de kilómetros entre San Diego y Tijuana para frenar la inmigración ilegal.

El muro ha desviad la inmigración ilegal hacia rutas más peligrosas

El muro no es una estructura continua, sino una serie de vallas que se adaptan al terreno que atraviesan. La de San Diego llega hasta la misma playa. Ha conseguido sobre todo desviar las rutas de los inmigrantes sin papeles y aumentar los riesgos. En Arizona, por ejemplo, pasan ahora por el desierto de Sonora, uno de los más grandes de EEUU.

El muro se extiende esencialmente por California, Arizona y Nuevo México. En Texas sólo hay algunos retales, porque las autoridades se han opuesto a la construcción en los inmensos latifundios privados debido a las protestas de sus dueños, que temen que la barrera perturbe la circulación del ganado. En Texas, no gustan las ideas de Washington, incluso las republicanas.

El Departamento de Seguridad Nacional se ha gastado unos 2.000 millones de dólares en construir el muro, una media de tres millones por milla. Su responsable, Janet Napolitano, anunció hace unos días que el Gobierno de Obama había cumplido los requisitos de seguridad votados durante la era Bush e insistió en que era hora de cambiar algunas cosas en la política de inmigración en EEUU.

Lo cierto es que el muro no funciona realmente. Es un coladero para la inmigración ilegal, las 'espaldas mojadas' que cruzan el río Grande, y cada vez más el narcotráfico, con la capital de los asesinatos en Ciudad Juárez, al otro lado de El Paso.

Según la DEA (Drug Enforcement Administration) el narcotráfico entre EEUU y México genera entre 18 y 39.000 millones de dólares al año, dinero que pasa la frontera, en dinero o en armas, en vehículos de contrabando, o túneles como el descubierto en Tijuana.

Ahora que los controles electrónicos se han hecho más precisos en tierra, el tráfico de drogas pasa por vía marítima. Las autoridades estadounidenses han constatado un aumento de las incautaciones de droga a lo largo de la costa de San Diego. En el océano es difícil construir vallas.