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Eva Mendes lloró de emoción ante la arquitectura de Gaudí en Barcelona

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La actriz estadounidense de origen cubano Eva Mendes aseguró hoy que, en un reciente viaje a Barcelona, contemplar los edificios de Gaudí le hizo llorar de emoción: "Me quedé sin palabras, era sencillamente mágico".

"Había llevado conmigo a mi sobrino, que es aún un niño, y él me preguntó por qué lloraba. Yo no era capaz de decirle nada", relató Mendes, que reveló que, de no haber sido actriz, le habría gustado ser arquitecta o diseñadora de interiores, porque "la arquitectura le da forma a nuestra vida".

Saboreando un típico té marroquí con menta (aunque sin azúcar) y ataviada con un ligero vestido blanco con encaje, la actriz hizo estas declaraciones a los medios mientras disfrutaba del sol de invierno en los jardines del hotel la Mamounia, en Marraquech.

Mendes llegó ayer a esta ciudad con motivo de la X edición de su festival de cine, en el que estaba previsto que participara como jurado, compromiso que finalmente ha anulado porque la próxima semana empieza a rodar una película, un proyecto sobre el que no ha querido desvelar detalles.

"Soy demasiado supersticiosa como para hablar de algo por adelantado", explicó, aunque añadió otro motivo menos esotérico: "Especialmente en este caso, porque se trata de una película independiente, y es muy difícil lograr hacer una así hoy en día".

La actriz mostró su temor a que algo pudiera impedir llevar a cabo el proyecto: "Muy a menudo con las películas independientes ocurre que llegas a estar muy cerca y cuando sólo queda una semana todo se viene abajo... Y eso debe ser el proceso más descorazonador del mundo".

En la que ya nada puede fallar es en su última cinta, "Last Night", que coprotagoniza con Keira Knightley y de la que se siente muy orgullosa.

"Es una película muy provocadora sobre las relaciones. No idealiza nada, es muy realista sobre lo que pasa en la vida: ligues, tentaciones...", destacó.

Y aunque no quiso responder si las relaciones son así para ella en la vida real, reconoció, entre bromas, que estaría dispuesta a caer en la tentación de una infidelidad con el joven actor francés Guillaume Canet, con quien coincidió, entre naranjos, en la sesión de fotos previa a las entrevistas.

"¿Que a quién elegiría entre Guillaume Canet y Sam Worthington (protagonistas del filme)? Pues... a Guillaume para la semana, luego pasaría un increíble fin de semana con Sam y volvería a Guillaume para la semana...", dijo entre risas.

Aunque, volviendo al lado profesional, aseguró que Canet, al que calificó de "delicioso", es "un actor y un director impresionante".

"Acabo de verle y de hacerme una foto con él y le dije: Si no me pones en una de tus películas pronto, te va a pasar algo terrible", contó Mendes, que se declaró una enamorada del cine francés, y, particularmente, de la actriz Romy Schneider.

Aunque cuando se trata del deseo de rodar con alguien en concreto, la actriz lo tiene claro, como cada vez que se le pregunta: "¡Almodóvar, por supuesto!".

"Es mi sueño, lo digo en todas las entrevistas. Luego me lo encuentro y me dice: 'Hey, veo que has estado hablando de mí'. Y yo le digo: 'Sí, y aquí sigo...", afirmó, antes de puntualizar que, en ese hipotético filme del manchego, desearía coincidir además con Penélope Cruz.

"Podría hacer de su hermana", sugirió Mendes, que aprovechó también la entrevista para reivindicar una "representación más justa" de las "mujeres étnicas" en la industria cinematográfica: "En Hollywood, ¿dónde están por ejemplo las mujeres chinas? No las veo. Quiero ver mujeres indias americanas, quiero ver actrices negras".