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Exposición de Lynn Chadwick, premio internacional de escultura en Venecia

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Menos conocido internacionalmente que Henry Moore o Barbara Hepworth, Lynn Chadwick es, sin embargo, una de las figuras más importantes de la escultura británica del siglo XX.

Chadwick (1914-2003) exhibió en la Bienal de Venecia de 1952 junto a otros destacados artistas como Reg Butler, Kenneth Armitage o Eduardo Paolozzi y obtuvo en 1956 el Premio Internacional de Escultura.

Ahora, la galería Osborne Samuel, de Londres, le dedica hasta el 5 de marzo una exposición retrospectiva que incluye tanto sus poderosas esculturas en bronce como sus delicados dibujos.

Chadwick no estudió escultura o bellas artes sino que comenzó estudios de arquitectura, que abandonó pronto aunque colaboraría con diversos arquitectos en diversos proyectos tanto comerciales como públicos.

Su experiencia con los ensamblajes tubulares mientras diseñaba "stands" para la Asociación de Desarrollo del Aluminio le sirvió para crear sus primeros móviles poco después de los mucho más famosos del estadounidense Alexander Calder, que él aseguró no haber visto antes.

1950 fue un año decisivo en su carrera ya que junto a otros conocidos escultores británicos como los citados Butler y Hepworth además de Jacob Epstein, recibió importantes encargos por parte de un Gobierno decidido a promocionar el arte británico en los espacios públicos del país y sobre todo en el extranjero.

Chadwick participó en la exposición colectiva titulada "Nuevos Aspectos de la Escultura Británica" en el pabellón del Reino Unido en la Bienal de Venecia de 1952 y el conocido historiador del arte Herbert Read figuró entonces entres sus valedores.

Las influencias en su obra son muy diversas y van desde los españoles Julio González o Pablo Picasso hasta el suizo Alberto Giacometti, sobre todo el de la época surrealista, o el estadounidense David Smith.

Junto a sus visitas al Museo de Historia Natural de Londres, donde vio esqueletos de ballenas y otros animales, es visible también la influencia de las creaciones surrealistas de artistas como Max Ernst o Joan Miro con la incorporación y transformación de insectos, aves y otros animales en formas zoomorfas o biomorfas, como ha señalado el crítico Philip Wright.

La obtención del Premio Nacional de Escultura de Venecia en 1956 a la edad de 41 años escandalizó en su día en algunos círculos artículos que esperaban que se diese en su lugar a Giacometti aunque este último, más veterano y sobre todo mucho más conocido, tuvo que esperar hasta 1962 para recibir ese honor.

La exposición abierta ahora en la galería Samuel Osborne reúne algunos de sus mejores trabajos en bronce de distintas épocas y que combinan en una síntesis casi perfecta abstracción y figuración.

Muchos de ellos son figuras individuales de testas puntiagudas y en algunos casos con túnicas en forma de alas que se agitan al viento. Otros parecen bloques de aspecto totémico soportados por dos o tres patas que evocan ciertas esculturas surrealistas de Max Ernst.

Y están también las parejas de hombre y mujer con cabezas en forma de plano rectangular en el primer caso y triangular, en el segundo. Personajes carentes de brazos, lo cual les da un extraño aspecto de insectos o pájaros. Todo ello lo cual convierte en inconfundible el arte de Chadwick.

Joaquín Rábago