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Federer camina invicto hacia semifinales y Ferrer se queda casi sin opciones

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El número dos del tenis mundial, Roger Federer, sacó a relucir su mejor tenis para tumbar al héroe local del "Torneo de Maestros" en su tercera jornada, cuando el español David Ferrer redujo al máximo sus opciones de alcanzar las semifinales.

El espectáculo del día llegó de la mano de Roger Federer, aplaudido pese a haber derrocado al británico Andy Murray, que cumplirá su siguiente prueba ante el español David Ferrer, el otro gran afectado de este martes.

Era la cuarta vez que se enfrentaban este año Federer y Murray, después de dos victorias del escocés (en el Masters 1000 de Toronto y en el de Shanghai) y una del helvético (en el Abierto de Australia).

Las cifras sonaban a favor del local, que ha ganado ocho de los trece partidos en los que se han medido. Sin embargo, la lucha comenzó con buen pie para Federer. En realidad, el que tropezó fue Murray, tanto al arrancar el primero como el segundo set, donde ya empezó a cometer fallos.

A Murray le salieron caros los veintiséis errores no forzados que cometió a lo largo del partido, de los que no se pudo recuperar, ya que tampoco estuvo acertado cuando el combate le brindaba una oportunidad.

La prueba, a la que ambos llegaron con un triunfo anotado en la liguilla del grupo B, se resolvió rápido, por 6-4 y 6-2. En la primera parte, Murray todavía trataba de reparar sus errores y dificultó algo más la tarea de su oponente. Después, los ánimos se le fueron consumiendo y Federer se crecía en la pista.

Atrevido, con subidas a la red, y ávido en su saque, el número dos del mundo y ganador de cuatro títulos esta temporada sentenció, como en el mismo lugar hace un año, al único competidor que juega en su tierra.

Esta vez fue más fácil y menos cansado para Federer, que en 2009 sí necesitó tres sets para castigarlo (3-6, 6-3 y 6-1).

Unas horas después, en una noche de lo más fría, el número siete del mundo era castigado por el mismo rival al que venció hace apenas unas semanas en las semifinales del Valencia Open 500: Robin Soderling.

El partido enfrentó a dos jugadores que habían perdido en su primer partido, pero la experiencia del sueco en esta misma pista el año pasado se vislumbró desde el principio.

Soderling ganó sus dos primeros duelos en la edición de 2009, ya celebrada en el O2 de Londres, contra el actual número uno del mundo, Rafael Nadal, y el serbio Novak Djokovic. Además, se libró de ambos en dos sets, antes de que el ruso Nikolay Davydenko -campeón de las Finales de la ATP 2009- le asestara su primera derrota y el argentino Juan Martín Del Potro su segunda en las semifinales.

En definitiva, la trayectoria del escandinavo en esta competición que cierra la temporada -fue el primer sueco en alcanzar las semifinales de este torneo desde Jonas Bjorkman en Hannover 1997- dificultó las posibilidades del español.

No obstante, no está todo perdido para Ferrer, que se debe ahora a su cita con Murray el jueves y al resultado que resuelva el duelo entre Roger Federer y Robin Soderling.

De hecho, si el español consigue ganar a Murray, al que ya sentenció en mayo de este mismo año en los cuartos de final del Masters 1000 de Madrid por 7-5 y 6-3, y al mismo tiempo se produce una victoria de Federer contra Soderling se daría un triple empate.

En ese caso, tanto Ferrer como Soderling y Murray contarían con una única victoria en la liguilla o "round robin" que determina el acceso a las semifinales y la ATP tendría que acudir al porcentaje de sets ganados y perdidos por cada uno de esos tres jugadores del grupo B para dilucidar el nombre del segundo clasificado, junto a Federer.

Si tampoco con los sets fuera suficiente para lograr el desempate, habría que echar mano de los juegos ganados y perdidos.

La incertidumbre durará hasta el próximo jueves, pero antes el número uno del mundo, Rafael Nadal, volverá a protagonizar con su desafío a Djokovic la jornada del miércoles, que se prevé llene las instalaciones del O2, un recinto del tamaño de doce campos de fútbol o 72 pistas de tenis que podría albergar la Torre Eiffel tumbada.

Sin embargo, el campeón de tres Gran Slams en 2010 no pasa un día sin asomarse a la Central, donde hoy -en su día de descanso- saltó con traje para recoger el galardón de la ATP por terminar el año como número uno del mundo así como el premio Stefan Edberg, en honor al tenista sueco, que reconoce, en nombre de sus compañeros de circuito, la actitud del jugador en la pita.

Celia López

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