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Francis Cabrel, autor de "La quiero a morir", actúa por primera vez en España

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El cantautor Francis Cabrel, uno de los grandes nombres de la canción francesa, actúa esta semana por primera vez en España, en el marco de la gira de su último álbum "Des Roses et des Orties", en el que se "cuela un poco el flamenco".

"Me encantaría sacar un disco completo de canciones con música de influencia flamenca", dice Cabrel en una entrevista con Efe de cara a sus conciertos en Madrid (mañana y el viernes) y en Barcelona (el domingo), y de los que ya cuelga el cartel de "no hay entradas".

Se confiesa un "enamorado" del español, un idioma que le parece "sensual", y avanza que en el repertorio de su "minigira" española no faltará la versión que hizo en la lengua de Cervantes de su mítico "Je l'aime a mourir" ("La quiero a morir"), con el que se dio a conocer a finales de los 70 en España.

También cantará el tema "La corrida", su particular denuncia de las corridas de toros que apareció en 1994 en su álbum "Un samedi soir sur terre", uno de sus más celebrados trabajos musicales.

Esa canción, en la que adopta el punto de vista del toro, nunca quiso traducirla, pese a que la incluyó en el álbum "Mucho más que amor", publicado en 1998 con una selección de todos sus éxitos cantados en español. "Está llena de dobles sentidos intraducibles", explica Cabrel (Agen, Francia, 23 de noviembre de 1953).

Tras la prohibición de las corridas de toros aprobada en Cataluña, Cabrel se muestra "encantado" ante una decisión que considera "original", "con carácter" y "valiente".

Lamenta, por contra, que mientras que en España se abre el "debate" sobre los festejos taurinos en Francia la tauromaquia esté "ganando terreno". "¡Es el mundo al revés!", subraya.

De sus clásicos también cantará "Petite Marie", su "canción fetiche", ya que fue su primer tema de amor, con él ganó el concurso de radio que le lanzó a la fama en 1974 en Francia y, además, está dedicado a su esposa, de origen italiano como él.

Romanticismo y denuncia social son dos constantes en la carrera musical de Cabrel, cuyo nombre está asociado a numerosas iniciativas solidarias para recaudar fondos para los más necesitados.

A su sensibilidad de artista, que refleja en canciones como "Fragile" o "L'encre de tes yeux", se suma, además, la mirada de alguien "muy receptivo" a los problemas del mundo.

"He tenido una conciencia política bastante aguda, bastante volcada hacia la curiosidad, la felicidad universal y, es verdad, que todos los racismos me desagradan", manifiesta.

Testigo de esa postura ante la vida son sus temas "Cardinaux en costumes", uno de los éxitos de su último disco, en el que denuncia la situación de los inmigrantes ilegales en Europa; "Leïla et les chasseurs", contra el machismo; "Photos de yoyages", sobre la pobreza en el Tecer Mundo; o "Soweto", contra el "apartheid".

Pese a todo dice que es "optimista de forma feroz y un poco forzada". "Es mi religión. Creo en el hombre y que en su interior hay una llama de bondad", subraya.

Aunque aplaude movimientos como el de "los indignados" en España, que muestran, en su opinión, que el pueblo "poco a poco toma conciencia de su poder y de su responsabilidad", cree más en la eficacia de las acciones individuales.

Y esa creencia queda reflejada en muchas de sus canciones, entre ellas "Des Roses et des Orties", que además da título a su último disco. "Si en nuestro pequeño nivel cada uno de nosotros hacemos algo positivo, humano, fraterno, las cosas avanzan", dice.

"La poesía es mi salida de socorro. La poesía es una actitud, una forma de mirar y ver el mundo de una forma favorable", añade Cabrel.

Y comenta que guarda "un recuerdo emocionado" de Mercedes Sosa, la gran dama de la canción argentina, con la que cantó a dúo "Vengo a ofrecer mi corazón" y con la que recorrió América Latina.

A España, un país al que ha visitado muchas veces en vacaciones, viene esta semana por primera vez a actuar. Lo hará "solo, con la única compañía de dos o tres guitarras", concluye.

Por Catalina Guerrero