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Fritzl se declara culpable de asesinato, esclavitud y violación

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El austriaco Josef Fritzl cambió el miércoles su declaración y se declaró culpable de todos los cargos después de ver a la hija a la que encerró y violó durante 24 años describir su dura experiencia en un vídeo testimonial de 11 horas.

Fritzl, de 73 años, que tuvo siete hijos con su hija Elisabeth, admitió haberla esclavizado y matar a uno de los niños al no buscar tratamiento médico. Ahora se enfrenta con la posibilidad de pasar el resto de su vida entre rejas.

"Me declaro culpable de todos los cargos de la acusación", dijo ante el juez clara y cuidadosamente. Esto incluía el de asesinato de un hijo recién nacido, por negligencia, en el sótano insonorizado construido bajo su casa.

Su cambio de opinión también alteró su declaración de "parcial" a culpable total del cargo de violación. Fritzl había admitido primero que cometió incesto, pero negó los cargos de asesinato y esclavitud, los dos más graves, en la audiencia del lunes en St Poelten, al oeste de Viena.

Su abogado defensor, Rudolf Mayer, dijo a los periodistas que estaba "completamente sorprendido" por el cambio de declaración de Fritzl, pero afirmó que su cliente podría haberse visto abrumado por la detallada declaración de Elisabeth, que pudo verse en la sesión del martes a puerta cerrada.

"Creo que se ha sentido realmente estremecido", declaró Mayer a los periodistas poco después del cambio de declaración que Fritzl hizo por sorpresa. "Vio a su hija en el vídeo por primera vez y creo que eso podría haber dado pie al cambio".

Está previsto que el juicio termine el jueves y que la sentencia se conozca ese mismo día. "Mi cliente espera cadena perpetua y después de eso, ser confinado a una institución (mental) cerrada", dijo Mayer.

ABANDONO DE UN NIÑO ENFERMO

Fritzl admitió su culpabilidad por el asesinato de un bebé gemelo que murió poco después de nacer en el sótano en 1996.

En respuesta a las preguntas de la juez Andrea Humer, Fritzl dijo que debería haberse tomado en serio el hecho de que el bebé respiraba con dificultad y llevarlo al hospital rápidamente.

"Esperaba que el pequeño sobreviviera, pero debería haber hecho algo. No sé por qué no ayudé. Simplemente perdí de vista (el problema)", declaró.

La fiscalía dijo que Fritzl violó de forma reiterada a su hija ante la mirada de los niños, encerrados bajo su casa en la pequeña localidad central de Amstetten, utilizándola como si fuera de su propiedad. Los niños cautivos nunca habían visto la luz del día.

"La necesidad básica era de poder. Tiene que ver con la dominación, con el poder, con el control", dijo la psiquiatra Adelheid Kastner, que examinó a Fritzl antes del juicio, en su testimonio sobre la sexualidad de Fritzl.

"Él es consciente de su lado diabólico".

Fritzl entró a la sala el miércoles con la cara descubierta, a diferencia de los dos días anteriores, escoltado por 10 agentes de policía y de nuevo con un traje arrugado gris con una camisa azul. Las cámaras no pudieron grabar esta vez

El diario austriaco Kurier dijo que Elisabeth estaba físicamente presente en la sala el martes, pero que pasó inadvertida. Mayer declinó hacer comentarios pero dijo que había gente en la galería a la que no identificó.

"Si Elisabeth estaba en la sala, entonces creo que esto realmente le habría sacudido", declaró a los periodistas.

Mayer, dijo que su cliente se preocupó por la hija y los niños que mantuvo encarcelados "como una segunda familia", dándoles libros de texto, juguetes y un árbol de Navidad, pese a describir sus acciones como "monstruosas".

Los abusos de Fritzl salieron a la luz el pasado abril, cuando llevó al hospital a su hija de 19 años Kerstin, la mayor de las nacidas en el sótano, después de que se pusiera gravemente enferma. Elisabeth y sus seis hijos, tres de los cuales vivieron en el sótano desde su nacimiento, viven ahora en un lugar no desvelado bajo nuevas identidades.

Tres de los niños fueron criados por Fritzl y su mujer Rosemarie después de que él dijera que Elisabeth les había abandonado y se había unido a una secta. La policía dijo que Rosemarie no sabía nada de las acciones de su marido.