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Si yo fuera...

Cuatro de los mejores expedientes académicos de bachillerato de España explican su punto de vista sobre los asuntos que más interesan a la sociedad

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Alfonso, María Teresa, Rebeca y Álvaro huyen del término empollón. A. anders
Nada de no salir, ni de gafas de culo de botella. Timidez, la justa, e interés por las cosas que suceden detrás de los libros de texto, el máximo. Ni que se hubieran roto por encargo los tópicos del empollón. Pero Álvaro, Alfonso, Rebeca y María Teresa, entre 17 y 18 años, tienen todas las papeletas para ser denominados así. Todos han sacado más de un 9 de media en bachiller y los cuatro decidieron cambiar una semana de sus vacaciones por siete días de conferencias del más alto nivel en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). En el mismo Palacio de la Magdalena de Santander que, en plena Segunda República, acogía en verano a los universitarios más brillantes. Recuperar ese espíritu fue lo que llevó a la UIMP a instaurar hace nueve años el Aula de verano Ortega y Gasset, a la que se invita a los 100 mejores expedientes de bachillerato de España.

Los cuatro candidatos elegidos escapan al estereotipo del estudiante excelente. Eso sí, tienen en común haberse sentido distintos en algún momento de su vida. Álvaro Santos, que en octubre empieza Arquitectura, cree que esta experiencia le ha dado la oportunidad de poder discutir 'durante horas' sobre asuntos de los que con la gente de su grupo, 'salvo una o dos personas', no puede hablar. Alfonso Alhambra, futuro informático y matemático, cree que ha habido 'muy buen rollo': 'A lo largo de mi vida he echado de menos a alguien con quien comentar ciertos temas'.

Pero ¿se han pasado la semana hablando de física cuántica? 'Que va, lo que está muy bien es que puedes estar hablando de cosas tontísimas y, luego, pasar a temas que no tocas en tu ambiente natural', dice María Teresa Chicote, que estudiará Historia del Arte.

Rebeca Méndez confiesa que tenía miedo antes de llegar porque sabía que iba a haber gente muy estudiosa. 'Y yo no sé de muchas cosas'. Pero a esta futura maestra de Educación Infantil 'le encantó el ambiente'. 'Llevaba un tiempo sintiéndome rara', reconoce.

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