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La Furia española se viste de seda para ganar el Mundial

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El mito de "La Furia" nació en los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920, cuando España logró la medalla de plata, pero quedó enterrado con un estilo diametralmente opuesto en la final de la Eurocopa en Viena en 2008.

Durante décadas, España alardeó de un estilo de fútbol considerado en la época como viril, aguerrido y orgulloso, más centrado en la fuerza que en la técnica y de hecho, esa "Furia" logró el mejor resultado de España en la historia de los Mundiales, una cuarta plaza en Brasil, en 1950.

Con el paso de los años, y aunque los rasgos clásicos del fútbol español perduraban en la mente de sus protagonistas, la selección fue incorporando unos conceptos diferentes, una manera de desarrollar su juego basado en el pase, en el control de la posesión y en la vistosidad.

Así, España fue compitiendo, cada vez más empeñada en esa forma de jugar en detrimento de la anterior, mucho más ruda pero que había representado un modo de entender el fútbol de este país.

Llegó el momento en que España se desvistió de "guerrero" y optó incondicionalmente por convertir su juego en un arte. Fue el abandono del fútbol prosaico y la asunción del lírico.

Sin embargo, todos los intentos de convertir el estilo adoptado, tan lejano del original, acababa de forma frustrante debido a una incapacidad de transformar lo estético en ganador. Pasaban los Mundiales y España comprobaba que su techo estaba siempre en los cuartos de final.

En 2008, acudió a la Eurocopa de Austria y Suiza con un equipo que generaba dudas, mientras que las críticas al seleccionador Luis Aragonés eran constantes y severas. De pronto se produjo un cambio.

La selección empezó a jugar con alegría y atrevimiento, con un toque de balón exquisito, y se ganaron los primeros partidos. La diferencia con otros campeonatos fue que los triunfos siguieron hasta el final y España ganó la Eurocopa.

Dos años más tarde, la selección española, ya bajo la dirección de Vicente del Bosque, ha prolongado su racha de victorias con la misma filosofía que le dio la Eurocopa. ¿Qué había cambiado en España para que esa forma de jugar por fin diera los réditos esperados?. Fundamentalmente, tres factores contribuyeron a esa nueva situación.

En el anterior Mundial, Luis Aragonés optó por un centro del campo integrado en su totalidad por jugadores de toque, y Francia, con la fuerza y calidad de Patrick Vieira y Claude Makelele y la clase de Zinedine Zidane y Franck Ribéry, se impuso a España en el partido de octavos de final por 3-1. El encuentro enseñó algo a Luis Aragonés: todo equipo necesita un guardaespaldas para sus mejores futbolistas.

Oportunidad para Marcos Senna. Sin el brasileño nacionalizado español y su trabajo menos lucido que el de Xavi e Iniesta, es posible que España no hubiera conseguido coronarse campeona de Europa.

El segundo elemento en el cambio de España es una simple cuestión de lógica: el juego español durante años se obsesionó con la posesión del balón y con tratarlo bien. Eso le daba casi siempre la iniciativa en los partidos y le permitía dominar durante largos períodos. Pero era un dominio estéril. La posesión era intrascendente. El cambio radica en una idea muy sencilla: antes España pasaba la pelota hacia los costados; ahora lo hace hacia delante.

La tercera razón es una cuestión de materia prima: la calidad de algunos jugadores en puestos clave ha sido determinante.

POCOS CAMBIOS

El entrenador de Salamanca ha sabido reconocer que el equipo que heredó no necesitaba cambios profundos y entendió asimismo que si algo funciona, no hace falta cambiarlo. Sin embargo, una decisión suya podría ser determinante en Sudáfrica: la plantilla no contiene esa vital figura de "guardaespaldas".

España acude al Mundial como una de las máximas favoritas al título. El grupo inicial no debe presentar demasiadas dificultades, pero el gran escollo puede estar en el partido de octavos de final, donde se puede medir a Brasil o Costa de Marfil. En caso de que el rival sea Portugal, el riesgo de eliminación será menor, y si España pasa de esa ronda, podría llegar lejos.

La selección tiene su punto fuerte en el control de la pelota, en la llegada arriba con rápidos intercambios de pases y algunos momentos de fantasía. Además, ha encontrado los rematadores de los que careció en el pasado.

Para la construcción tiene a Xavi como líder indiscutible; para inventar está Andrés Iniesta; para dar equilibrio al medio, parece que Sergio Busquets tiene el puesto asegurado mientras que Xabi Alonso puede entrar en un puesto más retrasado y es el cambio natural de Busquets. Un suplente de lujo en el centro del campo es el extraordinario Cesc Fàbregas, del Arsenal.

En las bandas, España sigue fiel a la política de "pequeñitos y buenos", con la inclusión de David Silva, Juan Mata, Pedro y Jesús Navas, que son socios perfectos de los centrocampistas y tienen llegada arriba y capacidad goleadora.

Los delanteros David Villa y Fernando Torres están entre los mejores de la actualidad y, aunque hay dudas sobre el estado físico de Torres después de una intervención en la rodilla, el dúo, que pocas veces jugará junto, es una de las principales bazas de España para progresar hasta las últimas instancias del campeonato.

La defensa tiene algunas figuras destacadas, como Gerard Piqué, pero el funcionamiento colectivo en ocasiones falla. Sin embargo, España resuelve este defecto defendiendo con la pelota, como hacía Brasil en el pasado, y eso evita sobresaltos innecesarios.

España está ante una ocasión única y para llevar su proyecto a buen puerto debe superar su dificultad de imponerse a selecciones físicamente fuertes, que presionan en el medio y alejan a los centrocampistas españoles de su área, como hizo EE.UU. en la pasada Copa de las Confederaciones.

La arriesgada y simpática apuesta española por el fútbol bien jugado, en una época en la que prima el esfuerzo y la táctica, plantea la siguiente interrogante: ¿ Será capaz el arte de superar a la furia?

Jugador más conocido: Fernando Torres

Mejor Jugador: Xavi Hernández

Posible revelación: Pedro

Plantilla

Porteros: Iker Casillas (Real Madrid), José Reina (Liverpool), Víctor Valdés (Barcelona).

Defensas: Álvaro Arbeloa (Real Madrid), Sergio Ramos (Real Madrid), Raúl Albiol (Real Madrid), Carles Puyol (Barcelona), Gerard Piqué (Barcelona), Carlos Marchena (Valencia), Joan Capdevila (Villarreal).

Centrocampistas: Xavi Hernández (Barcelona), Xabi Alonso (Real Madrid), Andrés Iniesta (Barcelona), Cesc Fábregas (Arsenal), Sergio Busquets (Barcelona), Javi Martínez (Athletic de Bilbao).

Delanteros: David Silva (Valencia), David Villa (Barcelona), Fernando Torres (Liverpool), Juan Mata (Valencia), Fernando Llorente (Athletic de Bilbao), Jesús Navas (Sevilla), Pedro (Barcelona).