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El G-20 impone más capital a la gran banca para no volver a su rescate

Los países de fuera del euro exigen que en la próxima semana se dé la respuesta definitiva a la crisis griega

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El mastodóntico grupo del G-20, adormecido ante la disensión interna de sus miembros, puede adoptar por fin medidas cualitativas en la próxima cumbre del 3 y 4 de noviembre en Cannes. Este sábado se pusieron los mimbres en la reunión preparatoria de ministros de Finanzas en París, donde se dio el visto bueno a las reglas financieras que pretenden blindar al sector en próximas crisis.

Una de las más polémicas, la de exigir más a los más grandes, ya está encarrilada. El club de las economías más ricas del planeta acordó que en Cannes se desvelará una lista con las entidades que suponen riesgo sistémico. Esto es, cuya caída es peligrosa para la seguridad financiera global lo que, por tanto, les hace más susceptibles de ser rescatadas. En el listado estarán los grandes bancos como Goldman Sachs, HSBC o JPMorgan, entre otros. No está claro si algún español tendrá esta consideración pero, según Reuters, la lista puede incluir hasta 50 bancos, lo que sin duda abarcaría a los dos grandes españoles, BBVA y Santander.

La lista puede incluir hasta 50 bancos, por lo que entrarán los españoles

La inclusión en esta selecta lista supondrá que estos grandes deben atesorar más capital de primera calidad que el resto de los bancos. Así, mientras que una entidad financiera no sistémica tendrá que tener, al menos, un 7% de capital de calidad para 2013, estas entidades deberán aportar entre un 1% y un 2,5% más. A priori, esta mayor solvencia tendrán que conseguirla con los beneficios que consigan estas entidades año a año, lo que las perjudicará frente a otras, sobre todo a la hora de atraer accionistas, ya que podrán repartir menos dividendos. El consejero delegado de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, ha calificado la medida de 'anti-americana'.

Estas medidas serán de general aplicación en estas grandes veinte economías, pero las exigencias puede ser superiores en la zona del euro. Los ministros de Finanzas de los países ajenos a la moneda única, liderados por el británico George Osborne, presionaron este sábado a sus colegas europeos para que saneen de una vez el sistema.

Se les exigirá entre un 1% y un 2,5% más de capital que al resto

Así, los grandes países del club que no están en la moneda única apremiaron a los de la zona del euro a encontrar una solución definitiva para la crisis griega y para el problema de capital de la banca en la próxima semana. La fecha límite que les han impuesto los compañeros de grupo es el próximo 23 de octubre, cuando se reunirá el Consejo Europeo. Además, el FMI sugirió este sábado que la zona del euro debe tener un fondo común para garantizar los depósitos bancarios de los ahorradores, y crear un mecanismo de supervisión común que garantice la coordinación financiera.

La rebelión contra los países del euro se lleva fraguando algo más de un mes. El secretario de Estado del Tesoro, Timothy Geithner, se presentó en septiembre en una reunión del Eurogrupo para tratar de presionar con el rescate de Grecia. Hace apenas tres semanas, durante la asamblea anual del FMI, las presiones a Europa se extendieron por un lado desde los países emergentes, Brasil, Rusia, China, India y Suráfrica (BRICS) y en otro bando que conformaron algunos versos sueltos (como México, Australia...) aglutinados por Reino Unido.

Precisamente, en esa asamblea, los BRICS pusieron sobre la mesa la posibilidad de aumentar la dotación del FMI para que este pueda intervenir con un mayor protagonismo en el rescate europeo, y canalizar mediante esa vía su posible contribución. Sin embargo, este sábado Geithner se negó a esta ampliación del Fondo, del que EEUU es el primer donante en solitario, lugar que quiere conservar. Un aumento en las aportaciones del Fondo por parte de los emergentes, supondría también un aumento de cuota que las economías tradicionales no quieren ceder. Reino Unido sí se mostró favorable a una mejora de los recursos del FMI pero, Osborne subrayó que Europa no puede trasladar su problema al resto de la comunidad internacional. Para solventar el difícil acuerdo, el G-20 se limitó a decir que el FMI debe disponer de 'recursos adecuados' para cada situación, según explicó el ministro anfitrión, François Baroin.

Con todo, Geihtner fue uno de los pocos asistentes que este sábado tuvo palabras alentadoras para la zona del euro al asegurar que había 'escuchado cosas alentadoras por parte de nuestros colegas europeos en París en cuanto a un nuevo plan integral' para frenar la crisis. El reciente acuerdo entre Francia y Alemania para recapitalizar la banca, fue uno de los destellos optimistas de una reunión en la que las jóvenes economías le perdieron el respeto al Viejo Continente.