Publicado: 29.10.2014 18:39 |Actualizado: 29.10.2014 18:39

El Gobierno afirma que unos 14.000 inmigrantes han intentado saltar la valla de Melilla en 2014

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La Delegación del Gobierno en Melilla asegura que unos 14.000 inmigrantes han intentado saltar la valla fronteriza en 2014 en más de 60 intentos, una cifra superior a los 38 registrados el pasado año. Unos 2.000 lograron entrar en la Ciudad Autónoma, aunque otros tantos lo hicieron por otras vías, según fuentes policiales, que han indicado a Efe que la mayoría han sido ciudadanos sirios que accedieron a través de puestos fronterizos gracias a su "parecido físico" con los marroquíes.

Aunque la media es de seis intentos de salto al mes, en octubre ha habido más de diez. Hoy mismo se produjeron los dos últimos, protagonizados por unas 350 personas, aunque sólo dos alcanzaron su objetivo. Los más fructíferos fueron los del 18 de marzo y el 28 de mayo, cuando entraron medio millar de personas en cada salto, lo que pone de manifiesto que las medidas represivas, como la malla antitrepa o la violencia empleada por los agentes marroquíes, no son obstáculo para la pobreza, la persecución o los efectos de las guerras que sufren los inmigrantes.

Sin embargo, Juan José Imbroda, presidente del Gobierno de Melilla, criticó hoy las voces de denuncia porque, a su juicio, dicen "barbaridades" desde la "lejanía" sin conocer la situación. Sin embargo, las quejas han llegado tanto desde ONG locales como de otras foráneas, que han visitado la urbe para levantar acta de las penosas condiciones en las que viven los inmigrantes a uno y otro lado de la valla. "Si lo que se quiere es que se dejen entrar, entonces sí que tenemos un verdadero problema para Melilla y para España", insistió Imbroda, cuyo apocalíptico discurso presentó a la Ciudad Autónoma como un futuro "coladero". 

Una tesis en la línea del jefe del Estado español, Mariano Rajoy, que ayer dejó claro que el PP presentará una iniciativa para dar "cobertura jurídica" a las devoluciones en caliente, una práctica ilegal que ha sido criticada por asociaciones pro derechos humanos, partidos políticos e instituciones europeas. "Podemos abrir [las fronteras] y que entre cualquiera", ironizó Rajoy, con un ojo puesto en las partidas comunitarias que recibe el Gobierno para aumentar la represión. "Eso hay que explicarlo en la Unión Europea".