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El Gobierno francés utilizó a espías en el caso 'Bettencourt'

Los servicios de inteligencia indagaron sobre la fuente que informó a 'Le Monde'

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'Teníamos un caso Betten-court, se convirtió en el caso Woerth y ahora es el Sarkogate'. Así resumió ayer la eurodiputada ecologista Eva Joly el nuevo escándalo que estalló en Francia. El Ejecutivo francés, según revelaron varios medios, ha usado los servicios de inteligencia del Estado para intentar identificar a las fuentes que revelaron datos del casoBettencourt.

El objetivo era al parecer frenar los artículos sobre tráfico de influencias, ocultación de fraude fiscal y financiación política irregular que han puesto en un aprieto al Ejecutivo de Nicolas Sarkozy.

El diario Le Monde anunció ayer que está redactando una querella 'contra X' por las operaciones que lanzaron los agentes de la Dirección Central de la Inteligencia Interior (DCRI), a finales de julio, para intentar localizar a la fuente del vespertino. Esas operaciones (reconocidas por el director del DCRI, Bernard Squarcini), constituyen una violación de un artículo de la ley de libertad de prensa francesa.

Se trata del artículo que reconoce que está prohibido intentar 'directa o indirectamente' violar el secreto de las fuentes 'excepto si un imperativo preponderante de interés público lo justifica'.

Todo indica que los hombres de Sarkozy y del ministro Eric Woerth confundieron interés público con deseo de permanecer en el poder y por eso lanzaron a los espías tras la pista de Le Monde. El 17 de julio, ese diario publicó una información clave del caso Bettencourt: las declaraciones a la policía de Patrice de Maistre, gestor de la fortuna de la heredera de L'Oréal. La versión de De Maistre contradecía frontalmente lo que había estado sosteniendo, en público y ante la Justicia, el controvertido ministro Woerth.

Woerth, entonces tesorero del partido de Sarkozy, siempre había sostenido que no conocía más que de pasada a De Maistre (pese a que este, según varios testimonios, fue un donante clave de su partido). También afirmó que no intercedió para que De Maistre contratara a su esposa, Florence Woerth, como gestora de la fortuna Bettencourt. La declaración de De Maistre publicada por Le Monde fue el primer paso hacia el descubrimiento de otras incongruencias de Woerth.

Cabe pensar que todas las alarmas se dispararon en el tablero de a bordo conservador, puesto que de inmediato los agentes secretos de la DCRI establecieron un 'enfoque' que, según el Journal du Dimanche, incluyó 'comprobaciones telefónicas' para localizar a la fuente de la filtración. Y ello pese a que, legalmente, la DCRI sólo puede investigar casos de terrorismo, injerencia extranjera y peligros contra la seguridad del Estado.

Los espías localizaron una llamada al número de teléfono del periodista de Le Monde efectuada desde un despacho del gabinete de la ministra de Justicia, Michèle Alliot-Marie, por una garganta profunda. Hace poco, un consejero de la ministra fue trasladado desde su confortable despacho del centro de París hacia un oscuro puesto en la ingrata Guayana francesa.

El Elíseo desmintió ayer 'totalmente' a Le Monde precisando que 'nunca dio la menor instrucción' al espionaje. Gesto muy elegante para con el ministro de Interior, Brice Hortefeux, que ahora va a tener que asumir solo una operación de espionaje efectuada por un servicio, la DCRI, que sólo sobre el papel depende de él.