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El gobierno neozelandés ofrece incentivos a Warner para retener "El Hobbit"

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El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, ofreció hoy a Warner Bros incentivos fiscales y cambios en la ley laboral para evitar que la película "El Hobbit" se ruede en otro país a raíz del conflicto surgido con el sindicato de actores.

La conversación entre el gobernante neozelandés y los directivos de la productora estadounidense en Wellington duró unas dos horas y continuará mañana.

"Creo que habrá una decisión, sea sí o no, hacia el final de esta semana", declaró Key, quien no se mostró "muy confiado" en lograr un acuerdo que ve actualmente al 50 por ciento de posibilidades, en declaraciones recogidas por la agencia local NZPA.

"Hay una importante diferencia económica sobre la mesa y, desgraciadamente, no podemos recomponer todas las piezas que se han roto pero vamos a hacer todo lo posible", señaló el gobernante.

El primer ministro aseguró que su Gobierno considerará rebajas fiscales, pero no entrará en una "guerra de ofertas" con otros países interesados en acoger el rodaje.

"No estamos en condiciones de hacerlo ni creo que los contribuyentes neozelandeses quieran que lo hagamos (...) En conversaciones anteriores con Warner Bros, he dejado claro que si se convierte en una guerra de ofertas, Nueva Zelanda se retirará", declaró Key a los periodistas a la salida de la reunión.

Antes del encuentro, Key había asegurado que mantendrá el subsidio del 15 por ciento que ofrece a todas las productoras cinematográficas, para no tener que negociar con cada compañía que acuda a Nueva Zelanda.

El jefe del Ejecutivo admitió que la principal preocupación de la productora es asegurar su inversión de 500 millones de dólares (355 millones de euros), que ven amenazada por la reclamación de los sindicatos que piden unos ingresos mínimos para los actores.

"Estas películas serán una de las mayores producciones que habrá hecho nunca Warner. Quieren evitar riesgos y estar seguros que podrán cumplir con los plazos previstos", añadió Key.

Para salvar la producción, el primer ministro planteó modificar la ley laboral neozelandesa para que los actores estén vinculados a contratistas independientes y no a Warner, de manera que los estudios de Hollywood se libren de una eventual demanda en el futuro.

El Gobierno, además, restó importancia a la apreciación del dólar neozelandés frente al estadounidense y descartó que la debilitada capacidad adquisitiva de la productora en Nueva Zelanda influya en su decisión.

El parlamentario laborista Trevor Mallard dijo que en la anterior legislatura, cuando él era ministro, Warner había expresado que si el dólar neozelandés superaba los 50 centavos de dólar no les sería rentable trabajar en Nueva Zelanda, y él cambio actual ha llegado a 75 centavos.

La polémica sobre el rodaje de "El Hobbit" surgió cuando el sindicato australiano Media Entertainment and Arts Alliance (MEAA), exigió a la productora una negociación colectiva con los actores a través de su filial sindical local, Actors Equity NZ, y pidió un boicot internacional al rodaje.

Warner empezó entonces a buscar alternativas en Escocia o Canadá para hacer el rodaje de las dos entregas de "El Hobbit", la precuela de "The Lord of de Ring" (El señor de los anillos).

Varios miles de personas se han manifestado en varias ciudades de Nueva Zelanda para pedir que la película se quede en el país y expresar su apoyo a su compatriota, el director Peter Jackson, y a los actores.

La trilogía de "The Lord of de Ring", rodada por Jackson en Nueva Zelanda y ganadora de 17 Oscar, inyectó unos 350 millones de dólares locales (unos 262 dólares estadounidenses ó 188 millones de euros) a la economía del país, mientras turistas de todo el mundo visitan desde entonces los paisajes que recrean las historias de la Tierra Media de J.R.R. Tolkien.

En "El Hobbit" el actor británico Martin Freeman interpretará al protagonista, Bilbo Baggins, y Richard Armitage encarnará al personaje de Thorin Oakenshield.

Mónica Garriga