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El Gobierno tailandés acuerda celebrar un referéndum para solucionar la crisis política

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El primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, y su Ejecutivo acordaron hoy celebrar un referéndum nacional para solucionar la crisis política, después de que el estado de excepción declarado en Bangkok el martes no consiguiera acabar con las protestas antigubernamentales.

El ministro tailandés de Cultura, Somsak Ketsuranond, dijo a los periodistas en Bangkok que el jefe del Gobierno señaló durante la reunión que el plebiscito "es la mejor solución" al problema.

La víspera, un diputado del gobernante del Partido del Poder del Pueblo, Suthin Klangsaeng, desveló que estudiaban esta posibilidad y que las preguntas que se podían plantear comenzaría por: ¿Debe el Gobierno continuar, dimitir o ser disuelto por el Legislativo para convocar elecciones anticipadas?.

¿Debe la Alianza del Pueblo para la Democracia continuar su protesta?, consistiría la segunda consulta, según el parlamentario.

El titular de Cultura tailandés no mencionó hoy en sus declaraciones a la prensa ninguno de estos puntos ni cuándo se celebraría la consulta.

Por su parte, el primer ministro insistió hoy en que no dimitirá del cargo pese a la presión de los manifestantes antigubernamentales que ocupan desde el 26 de agosto la sede del Gobierno en la capital.

Durante un discurso retransmitido por la radio estatal, anunció que no disolverá el Parlamento, tampoco convocará elecciones y explicó que se mantendrá en el poder para "proteger la democracia".

Sundaravej decidió así aferrarse al cargo, sólo horas después de que dimitiera su ministro de Asuntos Exteriores, Tej Bunnag, un diplomático respaldado por el rey Bumbibol Adulyadej.

Bunnan justificó su cese con razones personales, aunque numerosos analistas interpretan la acción como signo de que el jefe del Ejecutivo ha perdido la confianza de la Corona.

La Alianza del Pueblo para la Democracia mantiene su desafío a la medida de emergencia y condiciona cualquier negociación a la dimisión del primer ministro.

Aunque el estado de excepción prohíbe las reuniones públicas de más de cinco personas, lo que incumplen los miles de activistas aglomerados en el recinto del palacio del Gobierno, el jefe del Ejército, el general Anupong Paochinda, ha apostado por el diálogo para resolver el contencioso en vez de la fuerza.

El general Paochinda descartó otra asonada, como la que el 19 de septiembre de 2006 depuso al entonces primer ministro, Thaksin Shinawatra, sin el derramamiento de sangre.

El problema actual en Tailandia radica en que las elecciones generales celebradas en diciembre de 2007 y que restablecieron la democracia dieron la victoria a los seguidores del depuesto Shinawatra.

Las protestas callejeras en Bangkok comenzaron el pasado mayo, cuando los seguidores del PAD empezaron a denunciar al Gobierno de Sundaravej, un veterano ultraderechista al que tachan de corrupto, desleal a la Corona y de ser un testaferro de Shinawatra.