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Grecia se resigna al recorte, el Eurogrupo se repiensa el rescate

Después de que los partidos helenos aceptasen el ajuste, la eurozona eleva la presión a Grecia y retrasa la ayuda hasta que el Parlamento griego lo apruebe  

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'Fuera de tiempo' y 'en el tiempo de descuento' fueron dos de las expresiones utilizadas por el portavoz comunitario de Economía, Amadeu Altafaj, a media mañana de ayer. Podrían haber sido dichas por cualquiera de las instituciones que negocian el segundo y esperado rescate de Grecia, o por las capitales de los países del euro, que lo financiarán. A esa sensación de urgencia se unía el pavor a que los partidos griegos no se pusieran de acuerdo en los dolorosos recortes que sufrirán sus ciudadanos en los próximos años.

Poco después llegaba el acuerdo en Atenas. Había sido suspendido hasta entonces por un último recorte de 300 millones de euros en las pensiones que los partidos griegos no estaban dispuestos a aceptar. El pacto redujo otra partida del presupuesto para lograr la financiación europea, que superará los 130.000 millones de euros. Los ajustes incluyen la rebaja del salario mínimo en un 22%, la congelación de los demás sueldos hasta que no baje el paro, el despido de 15.000 funcionarios este año (150.000 hasta 2015) y la eliminación de beneficios fiscales y servicios sociales. Se suma al primer rescate, de mayo de 2010, que ha sumido al país en una fuerte recesión. Los sindicatos del país recibieron este acuerdo con la convocatoria de una huelga general de 48 horas a partir de la pasada medianoche y el propio ministro de Empleo, Yannis Koutsoukos, dimitió de su cargo a modo de protesta. En su carta de dimisión aseguró que 'los recortes no son sólo duros sino dolorosos para los trabajadores'.

Rehn pide a Grecia medidas que convenzan a sus socios europeos

Ni el respaldo logrado por los partidos políticos convenció a los ministros de Economía de la eurozona. 'No teníamos todos los elementos sobre la mesa para decidir', explicó Jean-Claude Juncker, el presidente del Eurogrupo, tras la reunión. Según él, 'el Parlamento griego debe aprobar el domingo el paquete de políticas' acordadas entre las instituciones europeas y Grecia. 'Le dedicamos más tiempo al debate interno, espero que la semana que viene podamos dedicarnos más a la comunicación externa', añadió Olli Rehn, el comisario de Economía. Los ministros se volverán a reunir 'el próximo miércoles', avanzó Juncker, pero sólo si el Parlamento vota los ajustes y sus líderes políticos se comprometen por escrito ahora a seguir haciendo recortes tras las elecciones generales, que podrían celebrarse en abril. 'No habrá desembolso sin implementación de las medidas', advirtió Juncker, que también pidió a Atenas que de aquí al miércoles ponga medidas de austeridad por 325 millones.

El Eurogrupo no se fía de las palabras de Atenas y busca también su voto en sede parlamentaria. Pero '¿y si el voto es en contra?', preguntó un periodista a Juncker. 'El Parlamento [griego] no rechazará el acuerdo', zanjó Juncker.

Entre los asuntos que se discutieron en la reunión está la participación del Banco Central Europeo, que podría sufragar con los intereses de la deuda helena en su poder los cerca de 15.000 millones extra que se han sumado a las necesidades de Atenas desde octubre, cuando la eurozona pactó las líneas maestras del rescate. Mario Draghi, el presidente del BCE, abrió la puerta a esa opción. El BCE participaría así de manera indirecta en la compleja reestructuración de la deuda de Grecia, el primer país del euro en dejar de pagar a los inversores y una suma de 100.000 millones de euros.

Guindos descarta que la tardanza del acuerdo pueda afectar a España

Por otra parte, la eurozona discutió la propuesta franco-alemana de crear una cuenta bloqueada para asegurar que Grecia cumple antes con los intereses de su deuda que con los gastos del Estado.

El ministro español, Luis de Guindos, descartó a su entrada a la reunión que la tardanza afecte a España porque el Gobierno está llevando a cabo reformas que sacan al país del punto de mira de la especulación, según él. Por la mañana, se había mostrado más pesimista y había asegurado que se encaminaba hacia una reunión sobre 'el drama griego'. 'Espero que haya acuerdo, pero si no lo hay y Grecia incurre en un impago desordenado se abriría una vía novedosa que podría tener efectos de contagio', aseguró en declaraciones a Onda Cero.

El ministro de Finanzas griego, Evángelos Venizelos, pidió sin éxito a la eurozona que active la solidaridad y permita a Atenas cumplir con el vencimiento de títulos por más de 14.000 millones en marzo. 'Ahora necesitamos el respaldo político del Eurogrupo para dar el paso final', reconoció.

Desde la izquierda europea se criticó la manera en la que la Comisión, el BCE y el FMI han llevado las negociaciones. 'Se comportan en función de la afirmación infundada de que Grecia no ha hecho los esfuerzos suficientes para recuperar la estabilidad fiscal', criticó Hannes Swoboda, líder de los socialistas en la Eurocámara. 'Les han impuesto condiciones que tienen menos que ver con la economía que con la ideología; las políticas de extrema austeridad que han llevado a Grecia a una recesión aún más profunda', lamentó.

Los mercados hicieron gala ayer de una potente flema inglesa y apenas se inmutaron. El acuerdo político al que finalmente se llegó en Grecia y la decisión del BCE de ampliar las garantías que acepta, a cambio de sus préstamos, para países como España, apenas sirvieron para que las bolsas se decantaran por un ligero optimismo, informa Pilar Blázquez.

En el caso español, el mercado subió un 0,60%, pero unido a los pequeños avances de los últimos días, permitió al Ibex 35 cerrar por encima de los 8.900 puntos, por primera vez desde finales de octubre de 2011. También la prima de riesgo española cayó a 315 puntos básicos, ocho puntos menos, aunque no se relajó tanto como la del resto de la periferia del euro. La italiana bajó 14 puntos, hasta los 346.

'Si no hubo euforia es porque la decisión del BCE se esperaba. Las inyecciones de liquidez son necesarias, pero todo el mundo sabe que sólo es una solución a corto plazo. Por otro lado, el acuerdo anunciado por Grecia no resuelve los problemas en Europa', explica Carlos Villalibre, director de ventas en CMC Markets. 'En cualquier caso, la tendencia de fondo es positiva', añade. La mejor prueba está en la evolución del euro, que ayer cerró a 1,39 dólares, su nivel más alto desde el pasado 12 diciembre.