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El Grupo de Contacto diseña una hoja de ruta para poner fin a la guerra en Libia

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El Grupo de Contacto sobre Libia, que reúne a más de 40 países y organismos internacionales, da por hecho que el líder libio, Muamar al Gadafi, abandonará el poder y hoy presentó en Estambul una hoja de ruta para poner fin a la guerra en el país norteafricano.

La resolución final de la cuarta reunión del Grupo de Contacto subraya que el régimen de Gadafi carece de legitimidad, por lo que reconoció al Consejo Nacional de Transición (CNT), que agrupa a los rebeldes, como "la autoridad gubernamental legítima de Libia".

Esta decisión confiere mayor credibilidad y apoyo al CNT y, según informó la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, permitirá desbloquear los algo más de 30.000 millones de dólares que el régimen libio posee en los bancos estadounidenses.

Esos fondos, que habían sido congelados en cumplimiento de las resoluciones internacionales, podrían ser transferidos a la que ahora es considerada la nueva autoridad libia.

El primer paso de la hoja de ruta aprobada hoy es un llamamiento a que Gadafi abandone el poder para que las negociaciones entre el gobierno de Trípoli y los rebeldes puedan proceder.

Eso sí, el documento advierte de que la dimisión no eximirá al coronel libio ni a sus socios de sus responsabilidades ante la Justicia internacional por los presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad que haya podido cometer.

Aunque esta amenaza de juicio no parezca alentar al líder libio a su salida del poder, los ministros de Exteriores italiano, Franco Frattini, y francés, Alain Juppé, se mostraron convencidos de que Gadafi dejará su posición en las "próximas semanas".

Los contactos entre los dos bandos enfrentados en una guerra sin demasiados avances desde hace meses -a pesar del apoyo de la OTAN a los rebeldes- se harán bajo la mediación del enviado especial de la ONU, Abdelilah al Jatib, quien encabezará las negociaciones, para evitar que se multipliquen las iniciativas.

Su plan implica establecer una mesa de negociación con tres representantes del régimen libio junto a tres del CNT que debería desembocar en un proceso de reconciliación nacional y en la creación de un gobierno interino de unidad, que velaría por la redacción de una nueva constitución democrática y la celebración de elecciones.

Según informó Juppé a la prensa, en el momento de inicio de las negociaciones, una vez sin Gadafi, se establecería un alto el fuego que sería verificado por la ONU y la Unión Africana.

Pero mientras tanto, la estrategia es "mantener la presión militar" a través de la operación "Protector Unificado" de la OTAN y, al mismo tiempo, continuar los "contactos políticos", para obligar a Gadafi a dimitir.

El CNT, necesitado urgentemente de dinero, recibirá nuevas ayudas: 200 millones de dólares de Turquía, 100 millones de Qatar y 5 millones de Baréin, mientras que Italia aportará 250 millones de euros en efectivo y 100 millones en combustible.

Aunque no llegó a confirmarlo oficialmente, Francia podría aportar hasta 250 millones de dólares.

La mayor parte de este dinero será avalado con parte de los fondos del régimen de Gadafi congelados en diferentes países, una medida que fue aprobada hoy en Estambul.

Los bombardeos de la OTAN continuarán también en agosto, a pesar de que entonces tendrá lugar el mes sagrado musulmán del Ramadán y que algunos socios de la Alianza, como Turquía, habían pedido que se aprovechase este periodo de ayuno para declarar una tregua.

"De acuerdo con diversos países árabes que participan en el Grupo de Contacto, no hay contradicción entre las reglas religiosas durante el mes de Ramadán y nuestra intervención militar", justificó Juppé.

El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, aseguró que su país aumentará el envío de ayuda durante Ramadán y creará "corredores humanitarios" para poder entregarla.

La próxima reunión del Grupo de Contacto tendrá lugar en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el próximo septiembre, aunque Davutoglu aseguró que si hay necesidad de ello, se convocará antes una reunión extraordinaria.