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Los hondureños eligen presidente tras el golpe de Estado

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Los hondureños votaban el domingo para elegir un nuevo presidente, en medio de una profunda crisis política abierta tras el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en junio que sembró la división entre América Latina y Estados Unidos.

Los más de 5.300 centros de votación abrieron a las 7:00 hora local (13:00 GMT) para recibir a las cerca de 4,6 millones de personas habilitadas para votar, y cerrarán a las 16:00 horas. Dos horas después del cierre se conocerán los primeros resultados, según prometió el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

Los comicios, considerados ilegales por Zelaya, se realizaban sin incidentes y con buena afluencia de votantes en las primeras horas, con centros de votación vigilados por militares con armas automáticas.

Las elecciones llegan con un panorama incierto para Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el 21 de septiembre y quien acusa al Gobierno del estadounidense Barack Obama de haberlo abandonado en sus intentos de ser restituido por el Gobierno de facto.

"Su posición (la de Estados Unidos) ya no es creíble para los países de América (...) yo espero que rectifiquen en las próximas horas", dijo Zelaya el sábado por la noche a Radio Globo, uno de los pocos medios de comunicación que lo apoya y que ha sido sacado del aire varias veces desde el golpe.

Estados Unidos condena el golpe, pero últimamente ha suavizado su posición al avalar las elecciones, aunque dice que seguirá luchando por la restitución de Zelaya.

Los principales candidatos presidenciales, Porfirio Lobo, del Partido Nacional, y Elvin Santos, del Partido Liberal de Zelaya, han dicho que la restitución es un asunto que debe decidir el Congreso y que las elecciones debían realizarse de todas maneras porque estaban previstas antes del golpe.

La crisis de Honduras, un empobrecido país productor de textiles y café, parece haber puesto fin a la luna de miel entre Obama y Latinoamérica, donde gobiernos izquierdistas como Brasil, Venezuela, Argentina, El Salvador y Nicaragua han dicho que no reconocerán al Gobierno que sea elegido este domingo.

Zelaya y estos países aliados consideran ilegítimos los comicios organizados por el Gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti, quien tomó el poder horas después de que militares expulsaran del país al mandatario a punta de rifle.

ESPERANZAS Y TEMORES

Muchos votantes llegan a las urnas con la esperanza de que con un nuevo mandatario la crisis quede atrás, pero también con miedo a que se produzcan incidentes de violencia durante la jornada, para la que Zelaya ha llamado a la abstención.

"Lo que queremos es que se pueda dejar atrás esta crisis tan rápido como sea posible (...) ya la paciencia de la gente se agota", dijo a Reuters Iván Zúniga, un empleado administrativo de 33 años, que esperaba para votar frente a un complejo deportivo de la capital.

Entre el viernes y el sábado, varios artefactos explosivos detonaron en escuelas preparadas como centros de votación, principalmente en la norteña ciudad de San Pedro Sula, el centro industrial del país, y en una emisora de radio en Tegucigalpa.

"Yo no voy a votar. Tengo miedo de que vaya a pasar algo, pero además creo que deberían poner otra vez al presidente Zelaya", dijo Guillermo Arévalo, un vendedor de periódicos de la periferia de Tegucigalpa donde se sucedieron protestas contra el golpe de Estado.

Lobo, Santos y el Gobierno de facto redoblaron sus llamamientos a votar, en un país donde la abstención es de por sí alta. En 2005, cuando Zelaya derrotó a Lobo, sólo votó un 55 por ciento de los habilitados.

Si bien el voto es obligatorio por ley, en la práctica no hay mecanismos coercitivos para quienes no votan.

el principal socio comercial de Honduras - y luego por la crisis política, que provocó la cancelación casi total de la ayuda internacional.