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La Iglesia gana más con Zapatero

La nueva financiación acordada por el Gobierno socialista y la Conferencia Episcopal en 2005 concede a la jerarquía católica un récord de ingresos que supera los 173 millones de euros

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El 'laicismo agresivo' y la 'cristofobia' del Gobierno que, desde hace meses, vienen denunciando los obispos españoles se traducirá en 30 millones de euros más al año. Y eso sólo a través de la Declaración de la Renta, pues el Ejecutivo socialista mantiene intactos los conciertos con la escuela católica, la financiación de actividades sociales y sanitarias de congregaciones y ONG de la Iglesia, la conservación e iluminación de catedrales y templos por todo el país e, incluso, la presencia de capellanes en los ejércitos o los hospitales públicos.

En total, las arcas del Estado junto a las de las comunidades autónomas financian a la Iglesia católica, cada año, con más de 5.000 millones de euros, según investigacionesindependientes. La anunciada batalla por el laicismo, de momento, apenas se ha traducido en una sentencia que ordena retirar unos crucifijos de un colegio y en la negativa a colgar la placa de Santa Maravillas en el Congreso.

Todo ello, cuando están a punto de cumplirse los 30 años de la firma de los Acuerdos Iglesia-Estado sin que el PSOE se haya planteado su denuncia. También, hace unos meses, la reforma de la Ley de Libertad Religiosa era algo urgente y hoy, ha regresado al cajón de los asuntos pendientes.

Entretanto, la Conferencia Episcopal presentó ayer sus datos relativos al último ejercicio fiscal, el primero en que entraba en vigor el acuerdo por el que el Estado incrementaba del 0,52% al 0,7% su partida a través del IRPF. Y vistos los datos, la jugada ha dado resultados espectaculares para los obispos. Así, mientras en 2006 la Iglesia recaudó gracias a la Declaración de la Renta 144,9 millones de euros, en 2007 (últimos datos oficiales computados) la cantidad aumentó en casi 30 millones, llegando hasta los 173,8 millones.

En 1987 (primer año desde la aplicación de las casillas específicas para la Iglesia y las ONG), la asignación tributaria supuso poco más de 41 millones, de modo que, en sólo dos decenios, la Iglesia ha multiplicado por cuatro sus fondos a través del IRPF.

A pesar de este balance, el gerente del Episcopado, Fernando Giménez, ayer se mostró tan solo 'moderadamente satisfecho' y animó a los fieles a continuar financiando a la Iglesia, especialmente, en tiempos de crisis. Porque, como apuntó, 'al caer la recaudación, aunque no descienda el porcentaje, cae la masa recaudatoria. Así que la crisis claro que puede afectar'.

Sin embargo, pese a la crisis, el denominado Fondo Común Interdiocesano (lo más parecido a un 'presupuesto' de la Conferencia Episcopal), contará en 2009 con algo más de 223 millones de euros, de los que 210 provendrán de la asignación tributaria.

Una cantidad que todavía no ha sido fijada por el Gobierno pero que los obispos estiman 'moderada, más bien a la baja', sumando el pago a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado en 2009 -alrededor de 156 millones- y la previsión de liquidación -lo recaudado de más- en la actual Declaración de la Renta, sobre la que aún no se tienen datos.

De la distribución de los fondos, destacan los 136 millones que irán destinados a pagar el sueldo de los sacerdotes. Otros 20 financiarán la Seguridad Social de curas y obispos. El sueldo base de un sacerdote gira en torno a los 600 euros, mientras que el de un obispo supera los 850 (más dietas).

Uno de los aspectos que más debate suscitó en la última reunión de la Asamblea de la Conferencia Episcopal que aprueba sus presupuestos fue la crisis económica. Tanto es así que los obispos acordaron donar 1,9 millones de euros a Cáritas 'ante la gravedad y urgencia de la situación'.

Esta cantidad se destinará a las diferentes Cáritas territoriales que, a su vez, lo invertirán en la atención de los más necesitados según el criterio de la Iglesia. 'Ante el incremento de las peticiones de ayuda, toda colaboración con Cáritas es poca', apuntó una nota episcopal, que incidió en que 'es el momento de reflexionar sobre los orígenes morales de la crisis'.