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Informes policiales alertan de una nueva droga que viene del Este

La metilona, un anfetamínico, todavía no ha sido interceptada en España

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El aviso llegó a la Policía hace pocas semanas: una nueva droga de diseño amenaza con entrar en el mercado negro europeo. El origen de la alerta está en varios países del Este, donde en los últimos meses diversas operaciones contra el narcotráfico han encontrado esta sustancia, desconocida para la mayoría de las Policías europeas.

Vendida como un polvo cristalino de color blanquecino o amarillo, aunque a veces también se presenta líquida, los informes la han bautizado como metilona nombre derivado del término metilendioximethcatinona, denominación científica del compuesto químico.

Según los datos, remitidos a través de Europol, la metilona es una droga sintética de la familia de las anfetaminas. En realidad, no es del todo una desconocida. Hace cuatro años, y durante sólo unos meses, ya se detectó su tráfico en Holanda, donde se vendió en formato líquido bajo el nombre de Explosion. Los informes de Europol detallan que también llegó a circular en Nueva Zelanda y Japón, aunque allí bajo la denominación Ease.

Desde entonces, según los archivos policiales, no se había vuelto a tener noticia de esta sustancia, que se consume disuelta en zumos, agua o refrescos e, incluso, puede ser esnifada. Por ello, los expertos reconocen que no pueden detallar ni sus efectos ni sus consecuencias a corto y medio plazo para sus consumidores, aunque presumen que, como todas las drogas de la familia de las anfetaminas, a la larga provoca psicosis y problemas cardiacos.

Que el origen del aviso esté en países del Este no ha cogido por sorpresa a los mandos policiales. En los últimos tiempos, buena parte de las drogas de diseño que se consumen en España no procede de los Países Bajos, principal lugar de producción mundial de drogas de diseño, sino que ha sido elaborada en esta zona de Europa, principalmente, en Polonia y la República Checa.

No obstante, fuentes de la lucha contra el narcotráfico recalcan a Público que cada año llegan una quincena de estos avisos. Alertas o simplemente informes en los que las policías europeas se intercambian datos para hacer frente a un tráfico que no conoce fronteras. La metilona ha sido uno de los últimos avisos.

Otro habla del levamisole, una sustancia utilizada para cortar la cocaína, aunque hasta el momento aún no se ha producido ninguna incautación de este producto en España. Estas mismas fuentes insisten en que muchos de estos avisos se quedan en simples alertas y que finalmente dichas sustancias no llegan a arraigar entre los consumidores.

Otras veces, sin embargo, pasan a ocupar un hueco en las estadísticas de incautaciones. Los expertos ponen como ejemplo la piperazina, una sustancia que fue detectada en 22 países europeos en sólo un año. En España es distribuida bajo el sugerente nombre de Tiburón. En marzo de 2006, una operación conjunta de la Policía y la Guardia Civil incautó la primera partida de este estupefaciente, compuesta por 31.000 pastillas.