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Jansons dice que la música clásica vive "momentos difíciles, pero nunca desaparecerá"

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El director letón Mariss Jansons, que comienza hoy una gira por España con la Royal Concertgebouw Orchestre de Amsterdam, considera que la música clásica vive actualmente "momentos difíciles, pero nunca desaparecerá" y que su gran reto de futuro es dirigir ópera, su asignatura pendiente.

En una entrevista telefónica con EFE, Mariss Jansons, actual director de la Royal Concertgebouw Orchestre de Amsterdam, ha reconocido que sobre la música clásica se ciernen algunos riesgos porque no se le presta suficiente atención ni apoyo de las instituciones y porque no consigue atraer el interés de los jóvenes.

En su opinión, la gente se siente atraída por la parte más material de la vida y no ha cultivado la parte más espiritual. "No hay equilibrio, se ha perdido la armonía y por eso los jóvenes no conectan con la música clásica".

Aunque está convencido de que la música clásica "nunca desaparecerá", aboga por introducirla con más profundidad en los planes de estudio para que luego los jóvenes decidan si les gusta o no.

Jansons, que ha sido también director titular de la Filarmónica de Oslo, la Sinfónica de Pittisburg y la Sinfónica de la Radio de Baviera, ha remarcado que, en momentos de crisis económica como los actuales, "la música es necesaria siempre, independientemente de la evolución de la economía".

El director letón asegura también que, en cada etapa histórica, las formas compositivas evolucionan: "en un momento van en un sentido y luego vuelven a las formas primigenias, pero no se puede decir que la sinfonía esté en crisis".

Con 67 años, Mariss Jansons está considerado como un director de referencia internacional pero no cree que sea un divo. "Para un melómano puede que sea una figura importante, pero para la gente que no le gusta la música soy un ser misterioso y extraño".

Eso sí, el director es una pieza clave de este engranaje. "Da igual que la obra sea de un compositor o de otro, de Beethoven o de Mahler, el director es el que guía a la orquesta y el responsable de la calidad de una determinada interpretación".

Con el recuerdo del desvanecimiento sufrido en 1996 en Oslo por un problema cardíaco mientras dirigía La Boheme, de Puccini, Jansons no duda al asegurar que su principal reto de futuro es dirigir ópera. De cualquier compositor, Verdi o Puccini, pero dirigir ópera, ya que, después de décadas dedicado a la música sinfónica, es su asignatura pendiente.

Nacido en el área soviética y con una carrera profesional desarrollada en Europa occidental y América, afirma que, aunque la música siempre es la misma, existen diferencias en el modo de entenderla. "En América -asegura- se busca el virtuosismo, la calidad técnica y la perfección; en Europa se prima la expresión, la emoción y el sentimiento".

Al frente de la Royal Concertgebouw, considerada por los expertos como una de los mejores orquestas de Europa, Jansons realiza una gira por España, que inicia hoy en Murcia y continua por Valencia (8 de febrero), Madrid (9 y 10) y Zaragoza (12), con un repertorio que incluye la segunda sinfonía de Rachmáninov o la cuarta de Brahms.

La obra común en esta gira es el concierto de violín de Sibelius, con la actuación solista de Janine Jansen, una holandesa que ha despertado el interés del público por sus cualidades y virtuosismo.

Para el director letón, la Royal Concertegouw tiene un estilo propio, con un sonido específico y transparente y un repertorio amplio que abarca del barroco a la música moderna.