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Javier García Sánchez une amor y muerte en "El otro amor"

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Javier García Sánchez se ha adentrado en su último relato, "El otro amor", en el pantanoso terreno del amor y el desamor y su relación con la muerte para escribir su novela "más dura e intensa", que -advierte- puede resultar "dañina" si pilla al lector "con la guardia baja".

García Sánchez, autor de una veintena de obras en prosa, aseguró en el acto de presentación de "El otro amor" (Planeta) que ésta novela, como todas, "lleva una carga autobiográfica", aunque subrayó que ningún autor sabe exactamente qué parte de su obra es ficción y cual realidad.

"El otro amor" narra la historia de Eva, quien recibe en su trabajo como directora de una funeraria la inesperada visita de la muerte para comunicarle que dispone de un año de vida hasta que vuelva a por ella.

Este encuentro da un brusco giro a la vida de Eva, quien se conciencia de que en su haber está no haber amado más y mejor y decide darse una segunda y última oportunidad para recuperar la pasión perdida por un amor del pasado.

El "cataclismo" que inició la redacción de la obra, según confesó García Sánchez, surgió cuando "por primera vez en mi vida dejé de ser amado", situación que -reconoció- le hizo venirse abajo hasta que después de una reflexión fue consciente de que, en muchas ocasiones, "yo había sido verdugo".

A pesar de la dureza del relato, el autor introduce un final esperanzador, aunque inicialmente el mismo, antes de ser releído, era "mucho más amargo", pero finalmente concluyó que "era demasiado castigo".

Para Javier García Sánchez, "El otro amor" versa sobre las pasiones como "algo que nos ha ocurrido a todos", e introduce "una de las enfermedades del siglo", en su opinión, muy extendida sobre todo entre los jóvenes, como es el pánico al compromiso sentimental, algo que "no se daba hace veinte años".

El autor considera que la obra "no es dura por el lenguaje, sino por su contenido", afirma que no volverá a escribir otra novela sobre este tema, y subraya que su intención es "dejar secuela en el lector" y hacer que se identifique con Eva, la protagonista, influenciado por los moralistas franceses del XVII y el XVIII.

Reconoció que, a la hora de escribir esta novela, le marcó su actitud "esquiva" con su padre durante el tiempo anterior a su muerte, marcado por el deterioro ante una enfermedad degenerativa, y subrayó que desde entonces "llevo dos años con la culpa encima, y no me gustaría que conmigo hicieran lo mismo".

"Deberíamos ser más valientes a la hora de afrontar la muerte", aseveró el autor catalán, quien se definió como "un abanderado de la literatura de mujer", y se mostró convencido de que las grandes escritoras "escriben de forma distinta a los hombres, llegan a partes dónde los hombres no pueden llegar por una cuestión de sensibilidad".

El autor de esta novela ha escrito, entre otras, obras como "La dama del Viento Sur", "El mecanógrafo", "La historia más triste" o "Dios se ha ido", ganadores algunos de ellos de distintos premios literarios.

Para García Sánchez, este libro no está pensado "para ser llevado a imágenes de cine", aseguró que el cine es el fenómeno que más daño está haciendo a la literatura al "corromper" al sujeto que lo recibe, y culpó de este hecho a los propios escritores por traducir simultáneamente en imágenes sus libros a la vez que los escriben.