Público
Público

La libertad del cómic británico en peligro

Los autores alertan de la ambigüedad de una ley contra la pornografía infantil

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Una cláusula en un proyecto de ley contra la pornografía infantil ha levantado la ira del mundo del cómic británico. El texto quiere 'prohibir la posesión de cualquier imagen de una actividad sexual con niños' para cerrar, según declaró el ministro de Justicia, Jack Straw, el pasado lunes en el Parlamento británico, 'una brecha en la legislación que aprovechan los pederastas'. Sin embargo, James Graham, portavoz de la organización británica pro derechos civiles Unlock Democracy, señala que 'de la forma en que está redactada es muy ambigua y excesivamente amplia. De acuerdo con la definición actual, la ley cubrirá imágenes que dan la impresión de que la persona que se muestra es un niño'.

Por esta razón, el colectivo Comic Shop Voice ha declarado que, si permanece su redacción actual, puede llevar a la censura a novelas gráficas de culto como Watchmen o Lost Girls, de Alan Moore. En ellas aparecen escenas que, según esta ley, podrían ser consideradas como pornografía infantil. La aprobación de la norma está prevista para junio.

Álex Hernández, editor de Norma, la editorial de Lost Girls en España, recuerda que ellos barajaron mucho su publicación por miedo a caer en alguna ilegalidad. 'Al final decidimos publicarla porque no deja de ser una obra de ficción que esconde una historia mucho más compleja', reconoce.

Una involución moral. Así es como consideran este proyecto de ley inglesa los editores de cómics, dibujantes y escritores consultados por Público. 'El problema es la línea difusa entre el erotismo, el arte y la pornografía', señala Félix Sabaté, editor de Glénat, quien confiesa haber publicado varios libros por tener escenas de menores 'que nos parecían reprobables. Aunque es algo que hay que hacer con cuidado, porque te puedes cargar una obra de arte'.

Para Hernán Migoya, autor de novelas gráficas como Olimpita, 'una cosa es una escena donde aparezca cómo se fuerza a un niño, que es censurable, y otra cosa es mostrar a dos adolescentes practicando sexo. Al final se caerá en el absurdo de señalar que los personajes tienen más de 18 años'. Este escritor argumenta además que este tipo de leyes obedecen a que 'el pederasta se ha convertido en el máximo monstruo de nuestra época'. Otro autor como Nazario también recuerda que a él le llevaron a juicio en Alemania porque su cómic Anarcoma pervertía a los jóvenes. 'Ahora el campo de batalla es el menor y estamos obsesionados con la edad en la que comienzan sus relacionessexuales'.

Migoya advierte del peligro que pueden traer estas leyes: 'Son las creadoras de los monstruos y los perturbados, y lo peor es que fomentan la autocensura'.

El portavoz de Unlock Democracy, James Graham,también ve otro riesgo y es la acción policial contra lectores inocentes. 'La policía confiscará material y en el transcurso de la investigación descubrirá que el caso no tiene ningún mérito. Pero el daño ya está hecho. Los medios de comunicación hundirán la reputación de los que estén bajo sospecha de tener imágenes de extrema pornografía', afirma.