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¿Libertad duradera?

Arnaldo Otegi sale hoy de prisión sin un hueco político claro y con la incertidumbre de si regresará a la cárcel

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Arnaldo Otegi sale hoy de prisión para encontrarse con una realidad bien distinta a la que dejó al ingresar en la cárcel hace15 meses: una izquierda abertzale descabezada y que apenas le ha recordado en ninguno de los actos celebrados durante su condena. Además, Otegi tiene un horizonte penal complicado, con cuatro causas pendientes que le pueden llevar de nuevo a la cárcel.

La salida de la prisión de Martutene (Guipúzcoa) del que fuera portavoz de la ilegalizada Batasuna abre la incógnita de si recuperará el liderazgo que tenía antes de ingresar en la cárcel, si el movimiento independentista le dará la espalda o si el propio Otegi decidirá no volver a la primera línea política.

Los argumentos más poderosos en contra de su regreso a un papel protagonista vienen de la propia izquierda abertzale. A falta de 24 horas para su salida de la cárcel, fuentes del movimiento pro-amnistía consultadas por este periódico aseguraron no tener constancia de ningún acto para recibirle. Un hecho que contrasta, por ejemplo, con el homenaje organizado al etarra Iñaki de Juana Chaos el mismo día que abandonó la cárcel.

Las pocas visitas recibidas en prisión también ponen en evidencia que Otegi está en horas bajas. Apenas un puñado de figuras políticas han pasado a verle por su celda en Martutene. Entre ellas, el ex lider del sindicato abertzale LAB Rafael Díez Usabiaga, el ex presidente del PNV Xabier Arzalluz o el líder de ELA, José Elorrieta. También recibió la visita de representantes del IRA y del Sinn Féin irlandeses, que lo apoyaron durante el llamado proceso de paz y criticaron a ETA por romper la tregua.

Lo cierto es que desde que fue reclamado por la Justicia, la izquierda independentista vasca ha carecido de un representante como lo fue Otegi durante la última tregua. El guipuzcoano apostó por la negociación, aunque no fue capaz de desvincular a Batasuna de las acciones de ETA.

Figura en el olvido

Desde entonces, el olvido se apoderó de su figura. Durante las manifestaciones de la izquierda abertzale, su protagonismo fue absorbido por las huelgas de hambre de De Juana o el revuelo de la consulta de Ibarretxe, mientras la presión de los jueces ha ido obligado a los abertzales a tirar de históricos como Tasio Erkizia o a sacar caras nuevas en las últimas movilizaciones, ante la suspensión de actividades de ANV.
Poco después de que ingresara en prisión, el diario Gara publicó una entrevista en la que Otegi seguía apostando por la negociación para solucionar “el conflicto”, y durante su condena se rumoreó que intentó contactar con reclusos de ETA para convencer a la banda de que era necesario reabrir el diálogo político. Fruto de estos hechos, parte de su entorno interpretó que Otegi discrepaba cada vez más del discurso de los terroristas, que perdía influencia ante la banda y que no tendría intención de volver a la política. Además, el hecho de tener varias causas pendientes con la Justicia podrían alejarle aún más de los atriles para evitar buscarse más problemas.