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La lucha por nuestra libertad

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Muriel Casals
Presidenta de Òmnium Cultural

Si somos muchas y muchos que el 8 de marzo celebramos el día de las mujeres es porque somos conscientes de que el progreso de las mujeres esta intrínsecamente ligado al progreso de al humanidad. Por un lado es cierto que cuanto mas evolucionada sea una sociedad mas libres son sus mujeres en su vida profesional, familiar y personal. Pero es igualmente cierto que la actuación de las mujeres reclamando el ejercicio de nuestra libertad y exigiendo nuestra presencia en la vida social es un motor muy poderoso de progreso.

De las mujeres depende en gran parte que la humanidad 'se eleve por encima de la condición animal' en palabras de John Stuart Mill, un hombre que estaba plenamente convencido de la necesidad de la compañía femenina para consolidar el avance intelectual y moral del conjunto de los humanos.

Desde la perspectiva de nuestras viejas sociedades industriales, hablar de progreso viene a ser lo mismo que hablar de condiciones de vida y de trabajo. La revolución industrial trajo consigo un aumento espectacular de la creación de riqueza y por tanto de la cantidad de bienes disponibles al alcance de un gran número de personas. Pero no podemos olvidar que el proceso de industrialización se llevó a cabo gracias al sacrificio de trabajadoras y trabajadores que pasaban muchas horas en las factorías en unas condiciones durísimas.

Por ello es justo recordar i honrar la figura de una mujer como Isabel Vilà que ha sido considerada la primera sindicalista catalana. Efectivamente, cuarenta años antes de los hechos del 8 de marzo norteamericano que ahora celebramos, la encontramos creando Federaciones locales de la Asamblea Internacional del Trabajo en el Baix Empordà. Sus reivindicaciones unían lo que es indisoluble: las condiciones de trabajo y la cultura.  De una manera lógica Isabel Vilà está al mismo tiempo en el origen de una Biblioteca para obreros y en la lucha por la jornada de cinco horas para los menores de 13 años. El golpe de Estado del general Pavia en 1874 que conllevó la ilegalización de la AIT forzó su exilio en Carcasona donde se formó como maestra para volver a Cataluña en 1880 donde dirigió una escuela para niñas de la Institución Libre de Enseñanza.

Un símbolo y un estímulo para las mujeres que hoy disfrutamos de un entorno mucho más favorable. Unas mejores condiciones que debemos agradecer a nuestras congéneres que sufrieron, aún en etapas bien recientes, la persecución por sus ideas democráticas y pienso en Neus Català que conoció los campos del nazismo por el hecho de ser una catalana republicana. Vaya a ella, felizmente viva entre nosotros, nuestro homenaje.

Son ejemplos que vale la pena recordar ahora que vivimos circunstancias sin duda mucho menos dramáticas pero si de gran dureza para muchas mujeres que con su esfuerzo hacen un poco más soportable la situación de crisis económica para sus familias y en definitiva para el conjunto de la sociedad.

Estos ejemplos de mujeres nos sirven para recordar el deseo de libertad a todos niveles y de manera muy especial la lucha por un futuro mejor que ha de ser compartido por hombres y mujeres que estamos viviendo ahora mismo en Cataluña. Hablamos de ciudadanos conocedores de su historia, conscientes de su presente y esperanzados con su futuro. En estos momentos, cuando hablamos de la esperanza consciente de un futuro mejor los ciudadanos de Cataluña pensamos en la aventura que emprendemos y que consiste en la construcción de un país libre de elegir las relaciones que va a tener con los otros pueblos de Europa y del mundo. Comenzando por una relación fraternal con el pueblo español con el que hemos compartido, y deseamos seguir compartiendo, tantas cosas. Hombres y mujeres juntos de la misma manera que van juntas las libertades de todo orden.