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Micheletti amenaza a España y a Brasil

El líder golpista hondureño rompe relaciones con cuatro países y da un ultimátum de diez días para definir el estatus de Zelaya

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Micheletti ha pasado a la ofensiva con la misma precisión que un ciego con una pistola, disparando a todos lados, incluida España. En un comunicado emitido a medianoche del sábado, y repetido hasta la extenuación durante este domingo, el gobierno de facto amenaza a España con la ruptura de relaciones diplomáticas.

Los diplomáticos de 'aquellos países que unilateralmente decidieron romper sus relaciones diplomáticas con Honduras o mantener las mismas a nivel de embajadas concurrentes, situación de Argentina, España, México y Venezuela' no serán recibidos en el país, 'salvo que sus gobiernos procedan a negociar con la Cancillería de la República el restablecimiento de las mismas'.

Los miembros de la embajada española serán conminados a entregar sus carnés, placas de vehículos y los formularios de exención de impuestos. Y, además, la embajada deberá retirar de su edificio la bandera española. Al cierre de esta edición, la bandera se mantenía dentro del edificio español. Ninguna orden se había cursado al respecto y sólo se esperaba la respuesta del Ministerio de Exteriores en Madrid.

La furibunda ofensiva del Gobierno golpista se produce, sorprendentemente, tras el anuncio de la Unión Europea y de la OEA, que ordenaron a sus embajadores el regreso a Tegucigalpa para apoyar la mesa de diálogo que se venía gestionando durante la semana y que ahora está estancada. Sin duda, una nueva marcha atrás para una negociación que hoy en día se presume imposible y que sólo la presencia de un mediador puede desatascar.

Eso sí, ejerciendo de policía bueno y de policía malo al unísono, Micheletti añade en su comunicado que la 'normalización de relaciones están condicionadas a medidas de reciprocidad inmediatas'. La postura de fuerza del Gabinete golpista rompe las buenas relaciones diplomáticas entre Honduras y España desde el proceso de independencia.

La declaración de guerra diplomática es aún más beligerante contra Brasil, que desde hace una semana acoge en su embajada, en calidad de huésped oficial, al presidente Zelaya. Los golpistas exigen al gobierno de Lula que defina el estatus del presidente derrocado. Y da un plazo: 10 días. 'De no ser así nos veremos obligados a tomar medidas adicionales'. La voz de Lula no tardó en tronar desde Isla Margarita, en donde se celebra la cumbre entre América Latina y África: 'No atiendo el ultimátum de los golpistas'.

Durante las últimas horas, el Gobierno de facto ha acusado a Zelaya de aprovecharse de la acogida de la embajada suramericana para llamar a la rebelión de la Resistencia. Haciéndose eco de ese llamada, la oposición ha convocado una gran marcha para el lunes en Tegucigalpa, con la intención de agrupar unas fuerzas disgregadas durante los últimos días por efecto del toque de queda y de la represión policial. Fuentes cercanas al Gobierno descartan que esas 'medidas adicionales' supongan la toma militar de la embajada. Al menos, de momento...

El nuevo responsable de la embajada brasileña, Lineu Pupo de Paula, declaró previamente a la prensa de su país que habían solicitado a Zelaya 'moderación' mientras se mantuviera en el interior de la legación, rehuyendo las 'declaraciones proseletistas'.

Y es que Zelaya ha convertido la embajada en su centro de poder, desde el cual quiere mover sus piezas políticas. Uno de los primeros movimientos en la constitución de un gobierno paralelo, en la sombra. Para ello es necesario el regreso de su mano derecha, la canciller Patricia Rodas, su máximo referente ideológico.

Al cierre de esta edición los medios locales se encontraban apostados en el aeropuerto de Tocontín a la espera de Rodas. Y no sólo se esperaba la sorpresa de Rodas. También corrían rumores sobre el desembarco en Honduras de algunos de los cancilleres llamados a la negociación.

Durante la misa oficiada en la embajada brasileña por el sacerdote Andrés Tamayo, Zelaya insistió en la llamada a sus seguidores, aunque matizó que se trataba de una concentración pacífica. El oficio religioso pudo ser visto en los canales que apoyan al presidente derrocado.

El Gobierno de facto de Honduras ha anunciado hoy que no recibirá a los embajadores de España, Argentina México y Venezuela, porque retiraron a sus representantes en Tegucigalpa tras el derrocamiento del presidente constitucional, Manuel Zelaya, el 28 de junio.

La decisión es la respuesta de Michelletti a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la Unión Europea, que el pasado día 23 decidieron que sus embajadores regresaran a Honduras para apoyar 'sobre el terreno' una mesa de diálogo.

A pesar de que la cancillería de facto ha interpretado esta decisión como 'un reconocimiento expreso al Gobierno del presidente constitucional Roberto Micheletti', ha querido 'castigar' a todos los que han mostrado su apoyo al Presidente derrocado, Manuel Zelaya.

'En el caso de aquellos países que unilateralmente decidieron romper sus relaciones diplomáticas con Honduras o mantener las mismas a nivel de embajadas concurrentes, situación de Argentina, España, México y Venezuela, se hace saber que el Gobierno no recibirá a los agentes diplomáticos de tales países', anunció Michelleti en un comunicado.

La medida supone la restricción de los privilegios propios de los agentes diplomáticos y 'la retirada con urgencia de los locales que ocupaban las embajadas, así como los distintivos y banderas que identificaban sus estados'.

No obstante, Michelletti ha puntualizado que su decisión no será vinculante si 'los respectivos Gobiernos proceden a negociar con la cancillería de la república el restablecimiento de las mismas'.

En el comunicado también indica que aquellos que optaron por mantener sus relaciones con Honduras después del golpe de Estado, deberán acreditar a los nuevos embajadores, pues la acreditación de los anteriores jefes de misión ha sido retirada.

El Gobierno de Michelleti pidió también que Brasil defina el estatus de Zelaya dentro de un plazo no mayor de diez días.

'Nuevamente solicitamos al gobierno de Brasil que defina el estatus del señor Zelaya, dentro de un plazo no mayor de diez días. De no ser así nos veremos obligados a tomar medidas adicionales', indicó anoche el Ministerio de Exteriores del Gobierno de facto.

Además, pidió a Brasil que 'inmediatamente tome medidas para asegurar que el señor Zelaya deje de utilizar la protección que le ofrece la misión diplomática de Brasil para instigar a la violencia en Honduras', aunque no especifica en que consistirán las 'medidas adicionales'.

Manuel Zelaya se encuentra en la Embajada de Brasil como 'huésped oficial' desde el pasado lunes, cuando regresó a Honduras, casi tres meses después de ser expulsado del país y del poder por los militares.