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Molinos de viento en medio del Egeo

La isla de Tinos, la mayor isla del archipiélago de las Cícladas, en centro del mar Egeo, no es ni la Lourdes ortodoxa ni el pariente pobre de Mikonos.

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'No señora. Ni somos sólo la Lourdes de la Ortodoxia ni la pariente pobre de la cosmopolita isla de Mikonos', afirma el ingeniero Takis mientras observa el puerto desde una colina de Tinos, la mayor isla del archipiélago de las Cícladas, en centro del mar Egeo.

'Nosotros tenemos de todo aquí, incluso heliopuerto, hermosas playas de fácil acceso y otras más vírgenes, a menos de tres horas por barco desde Atenas', agrega el ingeniero. Takis, de 35 años, tras pasar ocho años en Atenas, no se arrepiente de haber regresado a su isla y dedicarse al comercio, ahora que los griegos buscan alternativas para sobrevivir en medio de la peor crisis económica de la posguerra, que ha hecho tambalear los cimientos de la eurozona.

Tinos tiene 11.000 habitantes, y desde 1823 es el centro de peregrinación más importante de Grecia, al que acuden al año medio millón de cristianos en busca de consuelo. Mucho creyentes suben de rodillas el kilómetro de la senda que lleva a la Catedral de la milagrosa Virgen Evangelistria.

Los antiguos narradores de Europa occidental relacionaban indirectamente el peregrinaje a Tinos con el de la cercana isla Delos, en honor a la diosa Artemis de la Antigüedad. De hecho, entre los griegos, tres oraciones en Tinos equivalían a un viaje a Tierra Santa.

Tinos es uno de los pocos lugares de Grecia, fundamentalmente ortodoxa (98 por ciento), que convive desde hace casi nueve siglos (1207) con los católicos, que son un tercio de la población total. Los isleños comparten en armonía los ritos en las fiestas de Navidad y en especial, las de la Semana Santa que hace ya años las hacen coincidir en la misma fecha con las católicas.



Algunas de sus celebraciones son en griego en vez de latín. 'Vivimos en paz y nos queremos', afirma el historiador Alexandros Florakis, pero como en todo conflicto, admite que 'hubo enfrentamientos armados entre los fieles de las dos religiones al inicio de la revolución en el siglo XIX'.

Tinos es el mayor centro de arte de mármol, que ganó terreno durante los años del dominio veneciano gracias a los técnicos que trajo este poder desde otros lugares de Grecia. Incluso hay escritos del siglo XIV en los que los venecianos piden mármol verde para la catedral San Marco, y según rumores, este material se utilizó también en el Vaticano, extendiéndose su fama a Alemania, Bulgaria, Rumanía, Turquía, Ucrania, Egipto y Rusia.

Un museo sobre la técnica del mármol y su historia puede visitarse en el pueblo de Pirgos, que tiene algunos de los 20 talleres de la isla. La técnica es la misma que usaban los griegos hace 25 siglos, como en la Acrópolis de Atenas, y actualmente, expertos de la isla trabajan en la restauración de los monumentos de esa ciudadela.

La construcción, que vivió su auge en los últimos quince años, ha transformado a Tinos en un centro de descanso de destacados miembros de la sociedad griega y ha atraído también a europeos que viven allí todo el año.

La agricultura constituye sólo el 12 por ciento de la economía de Tinos, según Manteos Vilas, responsable de una cooperativa, que añade que 'tenemos que volver a la tierra para continuar con nuestros productos'. Otros habitantes locales se aventuran en la diversificación de la producción, con nuevos vinos, y la recuperación de recetas de platos locales de sus antepasados.

La fábrica de repostería Hálaris endulza desde 1974 a Tinos, al resto de Grecia y al extranjero con más de 350 especialidades, y sus 20 trabajadores son un ejemplo del empeño local por permanecer y florecer en su tierra.

En julio y agosto el fuerte viento Meltemia, procedente del sureste del Mediterráneo, refresca el ambiente de esta montañosa isla de paisajes áridos y salpicada de molinos de viento y característicos peristerones o palomares construidos durante la conquista veneciana.


Turismo de Grecia