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Morales, el cocalero "casado con Bolivia"

Amado y odiado, el líder del MAS es un trabajador incansable y luchador

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El presidente boliviano acudió un día a la entrega oficial de una casa para dirigentes indígenas y bailó con una de ellas. Un canal de televisión boliviano tituló: 'Evo baila mientras el país arde'. A los dos meses, fue a entregar otra central indígena y optó por no bailar para que la prensa no le criticara. El canal tituló: 'Evo se niega a bailar con indias'.

Evo Morales Ayma, el primer presidente indígena que ha tenido Bolivia en su historia, y el segundo de Latinoamérica tras Benito Juárez en México en 1867, no pasa nunca desapercibido. Y la enorme popularidad de la que goza en su país la última moda entre los hombres es cortarse el pelo al estilo Evo le ha convertido en blanco constante de críticas, haga lo que haga. Si baila, mal. Si no baila, peor.

Forjó su carácter combativo como dirigente opuesto a erradicar la coca

Ello explica, entre otras cosas, la gran desconfianza que siente por los medios de comunicación, una incomodidad que transmite en presencia de la prensa.

Según el periodista argentino Martín Sivak, que le acompañó durante meses y escribió el libro Jefazo, Evo cree en la confianza como valor supremo. Divide el mundo en las personas en las que puede confiar y en las que no.

Los paceños cuentan que Morales duerme cada noche en un sitio, y nunca en el Palacio presidencial, donde hasta en las tuberías hay instalados micrófonos de la CIA.

Evo nació el 26 de octubre de 1959 en Isallavi, una comunidad pobre del departamento de Oruro. Estuvo a punto de morir en el parto. Su madre se desangraba y no había hospital cerca. Una curandera local contuvo la hemorragia de María Ayma con remedios a base de hierbas, incluida la hoja de coca. Cuatro de sus hermanos no tuvieron tanta suerte: uno murió al nacer, y otros tres de enfermedades evitables.

Evo creció en una comunidad sin luz ni agua corriente, trabajó desde niño en tareas agrícolas y pastoreó su rebaño de llamas. Más adelante sería ladrillero, panadero y hasta trompetero de la banda local. Completó la Secundaria pero no estudió en la Universidad.

A menudo rompe el protocolo y se lanza a abrazar a sus seguidores

Su familia se trasladó a Cochabamba y Morales se convirtió en cocalero y más tarde dirigente sindical. Forjó su carácter combativo a finales de los ochenta en las protestas contra la erradicación de cultivos exigida por EEUU.

El salto a la política llegó en 1995, cuando se funda el Movimiento al Socialismo (MAS). Evo fue elegido diputado en 1997. En las municipales de 1999, el MAS logró un 3.2%; tres años después obtuvo un 20,9% y en 2005 un 53,7%.

Evo nunca se casó. Con su historial de militancia, en los años noventa, si le proponía matrimonio a alguna chica, le respondía: 'No. Te van a matar. Te van a meter en la cárcel'.

'No me casé y ya no creo que me case', le dijo Evo a Sivak. 'Además, yo estoy casado con Bolivia', añadió.

Duerme muy pocas horas al día. Le gusta controlar todos los detalles

Morales tiene dos hijos, Álvaro y Eva, de la misma edad. Un diplomático le preguntó una vez si eran mellizos y respondió: 'Yo no soy egoísta y quise que cada uno tuviera su propia madre'.

Fanático del fútbol es seguidor del Bolívar disfruta jugando con su equipo de seguridad, al que a menudo vuelve loco en sus viajes, cuando rompe el protocolo y acude a abrazar a sus seguidores.

Orgullo no le falta: en 2008 expulsó al embajador de EEUU, un gesto de enorme calado en un país hasta entonces muy sumiso a las consignas estadounidenses.

Duerme muy pocas horas al día, a veces dos, y se despierta cada 15 minutos, pues le vienen ideas a la cabeza. Es observador y tiene buena memoria. Trabaja incansablemente y le gusta controlar todos los detalles. 'Es el articulador de todo el proceso de cambio', dice Hervé Do Alto, experto en el MAS. 'Su poder personal se ha incrementado mucho. Ha construido una red de relaciones donde nada pasa sin su acuerdo'.