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Nueva York en la mirada de un poeta recién casado

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La iglesia de St. Stephen, en Manhattan, acogía el 2 de marzo de 1916 a dos jóvenes, Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, para unirlos en matrimonio, y este sábado, en el mismo templo, se hablará de aquellos recién casados.

Ahí se mostrará el "Diario de un Poeta Reciencasado", que escribió ese año el poeta onubense, Premio Nobel de Literatura en 1956 y que aparece por primera vez con ilustraciones de Jacobo Pérez-Enciso, en una edición de Pedro Tabernero y con el auspicio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

La iglesia de San Esteban, un edificio sobrio de estilo románico ubicado entre las calles 28 y 29, fue diseñada y construida entre 1850 y 1854 por el arquitecto James Renwick, el mismo que diseñó la catedral de San Patricio, en la Quinta Avenida, y alberga obras del pintor Constantino Brumidi.

El padre Rafael Corniel, de raíces dominicanas y vicario parroquial, declaró hoy a Efe que una parte de la feligresía es hispana, por lo que ofrecen misa en castellano todos los domingos.

"Juan Ramón se casó aquí y hubo una comunidad de habla hispana bastante grande", en la primera mitad del siglo XX, explicó el reverendo, que señaló que todavía "se conserva aún un poco del sentido español de aquella época".

La parroquia, espaciosa, con vistosas vidrieras y que, como otras en esta ciudad ha estado inmersa en la reagrupación de congregaciones que promueve la archidiócesis, será también el escenario para hablar de una de las obras más importantes de la poesía en español, ahora con un original componente visual.

"Hay dos discursos a la vez en el libro: el poético y el visual", manifestó a Efe Tabernero, director gráfico del proyecto Poetas y Ciudades que, además de la obra de J.R.Jiménez, incluye "Poeta en Nueva York", de Federico García Lorca.

La presentación del diario, muy cuidada en todos sus detalles, como le gustaba hacer al poeta de Moguer en su actividad editorial, ha coincidido con la celebración en Nueva York de un ambicioso congreso académico y de otras actividades, que han reavivado los versos del autor de "Platero y yo" y sus vínculos con esta ciudad.

El poeta se había trasladado de su pueblo natal a Madrid en 1911 y un año después conoce en la Residencia de Estudiantes a Zenobia, hija de un ingeniero español y de madre puertorriqueña y que, además de tener un carácter emprendedor y alegre, hablaba también inglés y ya conocía EEUU.

Zenobia llegó de Puerto Rico para casarse y se alojó en el hotel Martha Washington, que era sólo para señoritas y aún existe en Manhattan, aunque con otro nombre, a pocos metros de la iglesia de St. Stephen, mientras que Juan Ramón viajó por barco desde España.

"El libro está escrito entre la ida a EEUU y la vuelta a España, entre enero y junio de 1916, y representa un cambio importante en su obra, un 'punto de partidas' como decía el propio Juan Ramón", añadió Tabernero.

El poeta onubense descubre un mundo nuevo en Nueva York, "el marimacho de las uñas sucias", como llama a esta ciudad en su poema "¡Viva la primavera!", y también fascinante, por sus edificios, avenidas y personajes, que describe con apasionado sentido poético, y también en prosa, en "El prusianito" o "La negra y la rosa", entre otros escritos.

En su poema "¡Fuego!" observa que "está enjaulada la ciudad en las escaleras de incendio, como un mueble viajero.." y en "Pesadilla de Olores" refleja, con afilada pluma, la mezcla de inmigrantes que tratan de sobrevivir en una ciudad que ya contaba con sistema de metro, desde 1904, y donde pasar una noche en un lujoso hotel como el Waldorf valía entre 2,50 y 3 dólares.

También contaba con el edificio Woolworth, en la avenida Broadway, el más alto de la ciudad en aquella época y desde donde escribe "¡Oh qué cielo más nuevo -¡qué alegría!" en su poema "New Sky".