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Nueve muertos en Brasil en cuatro tiroteos diferentes

La policía se enfrentaba a varios grupos de 'narcos' en las favelas de Río de Janeiro

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Cuatro tiroteos entre policías y grupos armados de narcotraficantes dejaron hoy un saldo de nueve muertos en barriadas de Río de Janeiro, informaron fuentes policiales.

El conflicto más sangriento ocurrió por la tarde, cuando un grupo de la Policía Militar intentó acceder a la favela do Aço, en la empobrecida zona oeste de la ciudad, para localizar a unos narcotraficantes.

En el tiroteo fallecieron cinco personas, que la policía identificó como miembros de la banda armada. Durante la operación, se incautaron de dos fusiles, dos pistolas y una escopeta. Horas antes, dos sospechosos armados con pistolas fueron abatidos por la policía en la favela del cerro de Salgueiro, en la zona norte de la ciudad, cerca del famoso estadio Maracaná.

Los narcotraficantes que dominan esta favela dispararon contra un helicóptero policial que servía de apoyo en la operación, pero la aeronave no fue alcanzada, según el relato de los policías.

Métodos violentos de la policía

En otras dos operaciones, en diferentes favelas de la zona norte y de Duque de Caxias, ciudad del área metropolitana de Río, la policía registró sendos enfrentamientos en los que perdieron la vida otras dos personas.

Según cifras oficiales, se han registrado 1.066 muertos en operaciones policiales en el estado de Río de Janeiro en los primeros once meses de 2008.

Los métodos violentos de la policía carioca han sido criticados por Naciones Unidas y por Amnistía Internacional, pero tienen el respaldo del gobernador regional, Sergio Cabral, que desde que asumió el cargo en 2007 se marcó como objetivo el enfrentamiento directo con las bandas de narcotraficantes.

Condiciones precarias

Un tercio de los seis millones de habitantes de Río habita en viviendas precarias ubicadas en favelas, barrios marginales en los que el poder del Estado ha sido sustituido por el de bandas armadas que se disputan entre sí el control de los puntos de distribución de droga.

En cerca de 200 favelas, según cálculos oficiales, los narcotraficantes han sido desplazados por violentos grupos paramilitares formados por policías en activo y retirados, que se toman la justicia por su mano, lo que constituye un nuevo desafío para el estado de derecho.