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Obama destituye al jefe de las fuerzas en Afganistán

Cese fulminante del general McChrystal por sus comentarios despectivos sobre el equipo de la Casa Blanca en 'Rolling Stone'

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Barack Obama aceptó ayer la dimisión del general Stanley McChrystal, reponsable de las fuerzas internacionales en Afganistán y nombró en su lugar al general David Petraeus, comandante en jefe del Comando Central (Centcom), tras la violenta tormenta mediática que originó la publicación de comentarios sarcásticos de McChrystal sobre miembros de Gobierno, incluido el propio Obama.

El presidente estadounidense compareció, empezada la tarde, en los jardines de la Casa Blanca, flanqueado por Petraeus, el vicepresidente Joseph Biden, el jefe del Estado Mayor, Mike Mullen y el secretario de Defensa, Robert Gates, para anunciar lo que reconoció había sido una 'decisión muy difícil'.

'La decisión se basa en el respeto por la cadena de mando', afirmó el presidente

Una decisión, explicó Obama, que no se basaba en 'diferencias de estrategia', o en 'un sentimiento de insulto personal', sino en el 'principio básico de la democracia' estadounidense, 'el control civil sobre las operaciones militares' y en 'el respeto de la cadena de mando', principios que McChrystal, con sus desafortunadas declaraciones, había quebrantado.

'La guerra', dijo Obama, 'es más importante que el destino de un hombre o de una mujer'. Es fundamental, insistió el mandatario 'en aplicar un estricto código de conducta tanto al soldado raso como a los generales'. Y en este contexto, el incomprensible desliz de McChrystal no había estado 'a la altura' de un comandante en jefe.

'Animo al debate', añadió el presidente, 'pero no tolero la división', y en este momento, crucial en la guerra de Afganistán, 'necesitamos estar unidos', declaró Obama.

Nunca hubo química entre el general McChrystal y la Casa Blanca

'Necesitamos acordarnos de qué estamos hablando. Estamos en guerra', aseveró el presidente en tono austero, 'y debemos reforzar nuestro propósito' de acabar con Al Qaeda. 'Las instituciones son más fuertes que las personas', añadió Obama.

La contundente declaración del mandatario estadounidense atajó de raíz una crisis que amenazaba con perjudicar gravemente la guerra en Afganistán y volvió a situar a Obama, por si hubiera alguna duda en el Pentágono, a la cabeza de la cadena de mando, en incontestable commander in chief.

Obama: 'La guerra es más importante que el destino de un hombre'

Con la dimisión de McChrystal, principal artífice de la nueva ofensiva táctica contra los talibanes, la Casa Blanca también volvió a apropiarse de una guerra que hasta ahora había sido excesivamente identificada con un sólo hombre. 'Este es un cambio de personal no de estrategia', quiso dejar claro Obama.

Y para acallar las críticas en el seno del Pentágono, nombró a Petraeus, el general más valorado de la jerarquía militar y artífice de la campaña que consiguió reducir la violencia en Irak y que McChrystal, con cambios y matices, intentaba aplicar Afganistán.

Era el colofón de una mañana de incertidumbre y 24 horas de un huracán mediático que empezó con la publicación de un amplio reportaje sobre el general en el que decía sentirse 'decepcionado' por Obama y calificaba al general James Jones, el consejero presidencial en temas de seguridad, de 'payaso'.

Era también la conclusión de una relación que nunca se lució por su química. La Casa Blanca no apreció que McChrystal filtrara a la prensa las bases de su estrategia para forzar la decisión de Washington. El año pasado Obama ya tuvo que dar un toque al general después de que este criticara al vicepresidente Biden.

Tuvo que ser un momento tenso cuando McChrystal abrió la puerta del Despacho Oval para rendir cuentas de su injustificable metedura de pata. El encuentro duró unos 20 minutos, tras los cuales el general abandonó la Casa Blanca sin participar en la reunión mensual sobre Afganistán a la que debía asistir.

La caída en desgracia de McChrystal ilustra un malestar mucho más amplio, el de una estrategia costosa en tropas y vidas, que no está dando los resultados esperados.

A finales de 2009, Obama aceptó el plan del general, y decidió reforzar la presencia militar estadounidense al mandar 30.000 nuevos soldados a Afganistán. La doctrina de McChrystal, no sólo suponía aumentar la presencia sobre el terreno, sino literalmente empotrar a las tropas en la población rural y participar activamente en la reconstrucción. Ideas que no han tenido el resultado previsto y a lo que se suma un peligroso retraso en la ofensiva en Kandahar.

McChrystal explicó ayer que había presentado su dimisión para 'permitir el éxito de la misión en Afganistán'.